El 18 de octubre de 1967, por la sexta fecha del Campeonato Nacional, San Martín de Mendoza le ganaba por 2-1 a Rosario Central en Arroyito y, sobre el final, Benito Valencia, autor de los dos goles visitantes, hizo todo para convertir el tercero: tocó la pelota por encima del cuerpo de Edgardo Andrada y, cuando la pelota iba mansamente hacia el arco, un hincha canalla (conocido como el "Turco" Espip), saltó de la popular al campo, dominó el balón y, tras impedir el gol, volvió a la tribuna, aunque también tuvo tiempo para recriminarle al juez del encuentro por su actuación. Al árbitro, Aurelio Bossolino, no le quedó otra opción que respetar el reglamento y dar un pique en el lugar donde se había producido la insólita interrupción.