Se trata de un proyecto de la Organización Mundial de la Salud. Según la definición, una ciudad amiga de las personas mayores promueve el envejecimiento activo “mediante la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad”.

La Ciudad de Buenos Aires adhirió al programa de Ciudades Amigables con las Personas Adultas Mayores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene por objetivo adaptar el entorno físico y social para promover un envejecimiento activo.

"Una ciudad amigable con los mayores alienta el envejecimiento activo mediante la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen", se aclara en el documento de la OMS "Ciudades Globales Amigables con los Mayores: Una Guía".

La OMS puso en marcha el proyecto en 2006. En ese momento se sumaron 32 ciudades de todo el mundo, donde estaba incluida La Plata. Hoy ya son más 350 las ciudades registradas.

"De los casi 3 millones de habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, unos 700 mil tienen 60 años y más", señala el secretario de Tercera Edad porteña, Claudio Romero.

El programa "Buenos Aires: Una Ciudad Más Amigable con las Personas Mayores" fue lanzado recientemente por esa cartera porteña y forma parte del Plan Integral para Adultos Mayores (PIAM).

Romero explica que se presentó "el programa para que la Ciudad tenga servicios vinculados a las ciudades amigables, como espacio público y mobiliario urbano, integración social, también pasantías laborales, comunicación y tecnología". Y anunció que el año próximo "se va a lanzar un compromiso de cada ministerio".

Al respecto ejemplifica: "Con el ministerio de Desarrollo Urbano hablamos sobre mejoras en el subte, dado que solo el 30% de las estaciones tiene accesibilidad. Con Espacio Público estamos viendo el tema del mobiliario urbano, cómo deberían ser los asientos en las plazas. Con el Ministerio de Seguridad, sobre tener un área especial para la atención como comisarías amigables para adultos mayores a fin de tomar la denuncia según un protocolo. Con Transporte hablamos de capacitar a choferes y taxistas sobre el trato a las personas mayores. Con Cultura, sobre la organización de eventos especiales".

Romero señala que "la Ciudad no va a cambiar de un día para el otro, pero se entra en un momento de concientización. La idea es que se vaya adaptando (el entorno) para cuando en diez años haya más población adulta mayor".

En el lanzamiento del proyecto estuvo presente el responsable del programa Envejecimiento y Longevidad de la OMS, Alexander Kalache, presidente del Centro Internacional de Longevidad de Brasil.

En declaraciones a Diario Popular, Kalache -quien puso en marcha las políticas de Envejecimiento Activo y el movimiento mundial de Ciudades Amigables con la Edad- indica que "hay registradas unas 350 ciudades" pero "hay centenares que no están incluidas oficialmente".

"Este movimiento (de ciudades amigables) está cada vez más diseminado. Por ejemplo, en Canadá hay más de mil ciudades y comunidades, desde Toronto, Vancouver, Quebec pero también pequeños pueblos. En Estados Unidos hay unas 170 ciudades", destaca. Y manifiesta que está "encantado que se sume Buenos Aires, que sirva como ejemplo, porque es una ciudad emblemática".

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"Hacer un proyecto para que una ciudad sea amigable implica involucrarse. No ocurre de un día para el otro. Es un proceso que tiene dos ejes: de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo", explica.

El primer punto es "hacer un diagnóstico, dar voz a las personas mayores, relevar (mediante grupos focales) qué les gusta, qué necesitan, qué valoran, qué sugerencias tienen para hacer de su entorno, de la calidad de los servicios, inclusión social, entre otros, porque son varios los aspectos que están incluidos en un protocolo (Protocolo de Vancouver)", señala.

"Con frecuencia deciden otros por ellos -advierte-. Y acá los adultos mayores son protagonistas, van a monitorear y evaluar si lo que se está haciendo es lo que corresponde".

El segundo eje del programa "es la respuesta del poder público, de arriba hacia abajo, y la elaboración de un plan", explica.

Respecto a los puntos críticos de las ciudades, destaca que "hay cosas que son bien conocidas: la calidad de las aceras, la iluminación, el acceso a las plazas y lugares públicos, el diseño de los bancos para sentarse con más confort, una buena política de transporte para poder trasladarse al servicio de salud, al club del barrio, a la iglesia, lo que también implica una mayor participación social".

Asimismo señala que "adaptar las viviendas es importante, que puedan hacer modificaciones para que sean más seguras".

Otro de los puntos fundamentales "son los medios de comunicación, que no sigan perpetuando estereotipos negativos" y sostiene que "es fundamental que la información y el debate sean de calidad".

En tanto, el especialista remarca que "es necesario un enfoque de género" en todos los ámbitos. "Las mujeres viven más que los hombres pero no necesariamente con calidad de vida sino muchas veces con enfermedades que no matan pero discapacitan. Cuidan de los padres/madres, parejas, hijos/as pero muchas terminan solas, necesitando que alguien las cuide, sin ingresos adecuados", indica.

Los datos

Por su parte, la directora del Centro de Envejecimiento de la Universidad ISALUD y Embajadora Global de Help Age International, Silvia Gascón, quien junto a la Doctora en Ciencias Sociales Nélida Redondo coordinó los grupos focales de personas mayores en la Ciudad de Buenos Aires, señala que "los datos son muy ricos, hay cuestiones específicas que tienen que ver con las características del barrio. El estado de las veredas, el transporte y la seguridad siempre están al tope, pero también se identifican aspectos positivos, por ejemplo, que tal línea de transporte para en todas las esquinas cuando llueve".

En tanto, detalla: "La primera etapa, de diagnóstico, termina con la presentación de un plan de mejoras. La segunda etapa es la puesta en marcha del plan. Y después sigue la evaluación, la construcción de indicadores, nuevas propuestas. Nunca se termina porque siempre hay cosas para mejorar".

El envejecimiento y la urbanización de la población

En el documento "Ciudades Globales Amigables con los Mayores: una Guía", de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se destaca que "el envejecimiento y la urbanización de la población son dos tendencias globales que, juntas, constituyen fuerzas importantes que caracterizan a este siglo".

Se indica que "a medida que las ciudades crecen, su proporción de residentes de 60 años de edad y más va en aumento".

Asimismo se destaca que "las personas mayores son un recursos para sus familias, comunidades y economías en entornos de vida sustentadores y facilitadores".

En este sentido se manifiesta la importancia de adaptar el entorno para favorecer un envejecimiento activo.

En este sentido, en el documento se explica que "una ciudad amigable con las personas adultas mayores alienta el envejecimiento activo mediante la optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen".

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