Según un estudio encargado por una compañía de alimentos para mascotas, en colaboración con la Universidad de Lincoln y la Universidad de Glasgow se determinó que los adultos mayores que conviven con un perro tienen más probabilidades de alcanzar los niveles de actividad física recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Es evidente que el nivel general de actividad disminuye con la edad, lo que trae aparejado un aumento del sedentarismo que representa un factor de riesgo para la salud. El estudio demuestra que la convivencia con una mascota puede ser de ayuda para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, ya que la misma implica establecer rutinas de paseo y de juegos que contribuyen con la actividad física. Esto, a su vez, reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, derrame cerebral, múltiples tipos de cáncer y depresión.
“Se descubrió que los dueños de perros caminaban 20 minutos diarios más en el día que las personas que no tienen mascotas, y que ésta caminata adicional era a un ritmo moderado”, reveló la Dra. Philippa Dall, investigadora principal de la Glasgow Caledonian University. “Para obtener una buena salud, la OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada a rápida cada semana. En el transcurso de una semana, estos 20 minutos de caminata adicionales pueden ayudar para cumplir con estas pautas. Nuestros hallazgos muestran una mejora significativa en la actividad física gracias a los paseos que los dueños realizan con sus perros”.
Para este estudio se tomaron en cuenta 43 parejas, con perros y sin perros, emparejados con una serie de variables demográficas que llevaron durante un periodo de tiempo un monitor de actividad física. “Este estudio indica que tener un perro puede cumplir una función importante en la actividad física que realizan los adultos mayores. Encontramos un método objetivo para monitorear la actividad que funcionó muy bien y recomendamos que las investigaciones futuras sobre este tema incluyan la convivencia con un perro como una variable a considerar”, dice la investigadora Nancy Gee, coautora del estudio.