Ahora bien. El detalle, no menor para la tesorería xeneize, es que
en el presupuesto 2013-14 que se aprobó allá por el mes de junio,
incluía y proyectaba no sólo la participación copera, sino también una
campaña que se extendía hasta cuartos de final. Entonces, está claro que
esta posible frustración futbolística repercute directamente en el
cálculo de un futuro balance con un superávit calculado en 368.387 pesos
que, sin estas sumas coperas, pasaría a transformarse en un déficit de
casi 28 millones de pesos.
De todas maneras, esto no indica de manera directa que el club
ingrese en una situación de "default" por dos motivos. Primero, porque
de acuerdo al balance aprobado en una reunión especial de Comisión
Directiva de hace un par de semanas, el patrimonio neto del club cuenta
con un colchón de casi 150 millones de pesos y, además, porque la propia
dirigencia puede cambiar de un momento a otro la estrategia, dejar de
incorporar futbolistas y vender a uno o dos de los integrantes de un
plantel profesional valuado en algo menos de 76 millones y medio de
pesos.
Gasto cero y venta
Después
de un receso, el anterior de julio de este año, en el que la dirigencia
de Boca hizo un gran esfuerzo para satisfacer los pedidos de Carlos
Bianchi, todo hace indicar que, siempre y cuando no haya título, se
cambiaría la postura y no se buscaría incorporar a nadie al plantel
actual. En cambio se tratará de vender algún de los jugadores jóvenes
con proyección europea para cubrir este hueco financiero.
Vale recordar que a mitad de este año, para armar un plantel cinco
estrellas, el club gastó una suma muy importante de dinero al incorporar
a Fernando Gago (1,5 millón de euros por la mitad del pase), Emmanuel
Gigliotti (1,75 millón de dólares por el cincuenta por ciento de su
ficha) y a Daniel Díaz que, si bien llegó como futbolista libre, acordó
un contrato a nivel europeo por pegar la vuelta desde España. A esto hay
sumarle los 3,5 millones de dólares que a principio de año se pusieron
para comprar al "Burrito" Martínez.
Por eso, después del 8 de diciembre lo que la dirigencia de Boca
esperará serán llamados de Europa que le den forma de pedidos oficiales a
los sondeos y las versiones de interés que en su momento hubo por Juan
Sánchez Miño o Leandro Paredes.
En definitiva, que este Boca versión Virrey no salga campeón no
sólo significaría una gran frustración para su gente, sino también un
gran dolor de cabeza para su dirigencia.
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