En el momento clave, cuando los adoradores de Román se desgarraban las vestiduras por el anuncio de su retiro como futbolista, cayó del cielo un ángel para al menos aliviar en algo las heridas. Es que el uruguayo Nicolás Lodeiro, de él se trata, uno de los refuerzos top del xeneize, se fue ganando a los hinchas con su zurda exquisita, con sus buenas actuaciones, pero también con su entrega y sacrificio. Se puso la Diez sin complejos y demostró estar a la medida del club, más allá que por ahora no se admita ninguna comparación con el mejor de la historia.
Lodeiro es distinto, con todo lo que significa esa palabra. No sólo por lo que lo separa de Riquelme, sino por el concepto que conlleva ese término trasladado al fútbol. Poseedor del toque distinguido y lujoso que caracteriza a un enganche, el uruguayo además le agrega un despliegue descomunal, el que le permite pedir la pelota siempre, llegar a posiciones de gol y hasta aparecer en funciones defensivas, dándole una mano a los de atrás.
Siempre de frente al arco rival, Lodeiro entrega un vértigo, un cambio de ritmo, que Boca venía necesitando desde hace tiempo. La cadencia lujosa de Gago lo hacía jugar a otra velocidad, pero ahora, con el charrúa en cancha, hay un quiebre de tres cuartos hacia arriba, no sólo de ritmo, sino de precisión, casi siempre a un toque.
Y tanta es la influencia en la transición de defensa a ataque, que Nico se ha transformado en un jugador indispensable en este momento de Boca, porque no hay otro que pueda ofrecer lo mismo.
Sin Lodeiro, el equipo del Vasco juega a otra cosa. Y esa segunda alternativa no convence ni a propios ni a extraños, está clarísimo, a tal punto que el DT lo está utilizando tanto en la Copa como en el torneo.
De todos modos, el mismo Lodeiro prefirió bajar el tono, y fiel al perfil bajo que muestra en el campo de juego (donde corre y mete como cualquiera), descartó sentirse la manija del equipo. "No me siento el conductor, estoy agradecido al equipo porque su confianza sirve para ir consiguiendo los triunfos. Creo que hay varios conductores y acá la importancia es de todo el equipo", afirmó.
Feliz con el momento que le toca vivir, el uruguayo agregó que "estoy disfrutando de llevar esta camiseta, espero seguir mejorando. Recién llegué y sé que puedo darle mucho más al equipo. Trato de ayudar en todo lo que pueda. Obvio que me gusta estar con la pelota, pero si tengo que marcar, lo hago con mucho gusto".
Aunque impresiona por su manera de correr los 90 minutos, el enganche fue autocrítico y consideró que "quizás, cuando no tengo la pelota corro de más, y cuando tengo la pelota me siento cansado, debo mejorar eso".
Por último, respecto al triunfo ante Atlético de Rafaela, consideró que "erramos muchos goles, no fue el mejor partido nuestro, debemos mejorar. Igual el objetivo principal es ganar, y cuando ganás es más fácil ir mejorando. Por ahora es lindo saber que vamos consiguiendo objetivos". Y aunque no lo dijo, entre esos objetivos hay uno que está claro: Boca encontró un Diez.
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