Lubitz quedó solo en la cabina, puso el avión en modo manual y
"manipuló los mandos del avión para acelerar el descenso", reza la investigación. Todo mientras está en el baño el máximo responsable del vuelto, que al regreso llama al interfono para entrar a la cabina.
Ese es el protocolo para las puertas de los aviones comerciales, que permanecen siempre cerradas y bloqueadas durante el vuelo. La persona que está dentro de la cabina puede ver a través de una mirilla o de una cámara quién está llamando antes de abrir la puerta.
Es así desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Las puertas de los aviones comerciales cuentan con un mecanismo de seguridad para poder desbloquearlas en caso de que la persona que se queda dentro no pueda abrirla porque está hablando o se encuentra indispuesta, aclara el sitio de la
BBC.
"Si el que está dentro no abre o no contesta, desde fuera se puede introducir un código de seguridad que abre la puerta", explicó a ese medio Borja Díaz, portavoz del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial de España.
Si la persona que está dentro de la cabina no hace nada en 30 segundos, la puerta se abre automáticamente.
Sin embargo, el sistema de seguridad también permite que la persona que está dentro de la cabina bloquee la puerta e impida la entrada. Lo consigue con sólo presionar el botón "block" (bloquear).
Eso fue lo que ocurrió en el vuelo 9525 de Germanwings, en el que
viajaban además tres argentinos: el copiloto se encerró para impedir que su compañero abortara el plan y comenzó el brusco descenso, que
concretó al cabo de unos 8 minutos.
La Policía custodia la casa de Lubitz, en Montabaur, Alemania ¿Qué falló en el sistema "de seguridad"? Algunas aerolíneas establecen que si uno de los pilotos sale de la cabina, un miembro de la tripulación debe entrar mientras esa persona se ausenta, cosa que no ocurrió en este caso.
La pregunta al presidente de Lufthansa,
Carsten Spohr, era obvia. No obstante, éste dijo que aunque en los Estados Unidos existe una regulación al respecto, "no conoce" ninguna aerolínea europea que lo aplique.
Siempre según el audio de la caja negra, el piloto, advertido de la actitud de Lubitz,
comenzó a golpear la puerta violentamente e intentó forzarla, por supuesto sin éxito: es una puerta blindada.
Los investigadores descartan que se haya tratado de una agonía de 8 minutos, porque los gritos y llantos que se oyen en la grabación son de "sólo minutos antes del impacto".
También se escucha la respiración del copiloto, quien se salió con la suya aunque nadie sabe por qué.
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