¡Tenondépe Guaraní! Con templanza, orden y personalidad, el equipo paraguayo aseguró la clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores a la que le había empezado a dar forma en Asunción.
Fue empate sin goles en un partido que debió tener varios pero que contó con dos arqueros, Aguilar e Ibáñez (entró cuando expulsaron a Saja) que taparon todo lo que les tiraron. Y le alcanzó a la visita para cotizar en oro el 1 a 0 que obtuvo en el choque de ida.
Racing no tardó en darse cuenta de que debía hacer frente a una instancia complicada. Revertir la serie tras su derrota en Asunción y hacerle frente a un equipo que se plantó con determinación resuelto a combatir en el medio y presionar con mucha gente adelantada.
Pese a ello, Racing asumió el protagonismo y con más ímpetu que ideas claras, fue torciendo el brazo de Guaraní. Bou tuvo la primera, tras un rebote, en un mano a mano que tapó Aguilar. No era sencillo generar peligro pero, de tanto en tanto, el equipo de Cocca mostraba las uñas. Milito tuvo, sobre la media hora, otra situación que fue desviada por Aguirre en otra intervención precisa. Y, unos minutos después, Aued probó desde afuera del área y la pelota se fue muy cerca.
Racing era más pero Guaraní mostraba oficio. Y antes del descanso, Grimi cedió muy corto para atrás, Palau se eludió a Saja y el arquero tuvo que cometer un penal que le costó la expulsión. El Cilindro se estremeció, Cocca mandó a Ibáñez por Acuña y arquero suplente se puso el buzo de héroe atajando, con un manotazo fantástico, el remate muy bien ubicado de Benítez.
Racing quedaba con diez pero la gran intervención de Ibáñez, evitando un gol que hubiera tenido sabor a sentencia, recargó el entusiasmo del estadio. Cuando arrancó el segundo tiempo, el local reasumió el control del juego y no tardó en obligar a Aguilar a un par de revolcones.
Y así siguió el complemento. Con Aguilar descolgando todos los centros y atrapando cada remate venenoso; a Bou en dos ocasiones y a Brian Fernández en otras dos, erigiéndose en la gran figura de la noche.
Claro que del otro lado, Ibáñez también hacía lo suyo en cada réplica de Guaraní, sobre todo conforme pasaban los minutos y Racing se regalaba más en el fondo. Le tapó un mano a mano a Santander y anticipó varias veces con criterio.
Así se fueron discurriendo los minutos. Racing, cada vez más desarmado desde lo físico y lo anímico y Guaraní aferrado a su plan de aguantar el resultado coqueteando con un gol que sellara la clasificación que se había gestado en Asunción y que, al final, no hizo falta.
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