Si no hay sorpresas de último momento, cinco de los seis candidatos presidenciables de octubre participarán el domingo del primer debate presidencial de la historia argentina. Conozca los detalles.

Cuando hace exactamente un año se puso en marcha la campaña Argentina Debate, sus organizadores se ilusionaron con que esta vez se rompiera la "tradición" de que los candidatos presidenciables no debaten. La idea que fomentaba esa sensación era que por primera vez se llegaba a las elecciones con cierta paridad entre al menos tres candidatos y que esa condición los llevaría a reflexionar que tal vez un debate lograra hacer la diferencia.

Sin embargo, la paridad de esos tiempos no se extendió en el tiempo y finalmente los tres candidatos principales aparecen estacionados en tres decenas distintas: 40, 30, 20, lo cual mantiene el final abierto, pero claramente hay un candidato que lleva la delantera y ganará en octubre, quedando la duda respecto de si logrará consagrarse entonces, o deberá ir a una segunda vuelta en la que las posibilidades se emparejen sustancialmente.

Para Argentina Debate, la ubicación en las encuestas de los principales candidatos era solo un dato, por cuanto la idea fue siempre sumar a la elección a todos los candidatos que sortearan el escollo de las primarias. Pero como era de esperar, el escalonamiento que muestran las encuestas, replicando el resultado de las PASO, ha llevado al presidenciable mejor ubicado a desertar del debate. Con lo cual se mantendrá la regla nunca escrita, pero virtualmente patentada en la Argentina, según la cual "el que va al frente no debate".

La cita es el domingo en la Facultad de Derecho de la UBA, a partir de las 21, y con transmisión por señal abierta y gratuita por todos los canales de aire y radios del país que deseen transmitirlo. En principio, los moderadores del debate iban a ser Rodolfo Barili (Telefé), Marcelo Bonelli (Canal 13) y Luis Novaresio (América), pero luego se incorporó a Marisa Andino (Canal 9), Adrián Paenza (TV Pública) y Mariana Gerez, en representación de los medios del interior, cuestión de que todos los sectores estén representados. De todas las reuniones de la organización participaron representantes de los seis candidatos presidenciales, y en las mismas se acordó dividir el debate en cinco bloques, con interacciones entre los candidatos y entre los moderadores y los candidatos. El orden en el que aparecerán en escena y el orden de sus intervenciones fue sorteado públicamente.

Los temas propuestos para el debate son desarrollo económico y humano, educación e infancia, seguridad y derechos humanos, y fortalecimiento democrático. En el último bloque, los candidatos abordarán diferentes temáticas.

Todo se definió por sorteo, hasta las gráficas que anunciarán el debate. Allí, los candidatos debían aparecer con Scioli en primer lugar, Margarita Stolbizer segunda, luego Nicolás Del Caño, Mauricio Macri, Adolfo Rodríguez Saá y Sergio Massa. Por sorteo también se definieron las salas donde permanecerán los candidatos y sus equipos antes del debate y durante los cortes comerciales.

En el mundo

En otras regiones, la práctica de los debates es algo absolutamente común. En Brasil, sin ir más lejos, el año pasado hubo una decena de debates entre todos los candidatos, incluida la presidenta Dilma Rousseff. En Estados Unidos son una tradición inalterable a la que ningún candidato se atrevería a transgredir. Allí, el primer debate se realizó en 1960, entre John F. Kennedy y Richard Nixon.

Un dato interesante es que mientras en ese país, España, Francia e Italia existen leyes que obligan a los candidatos a participar de los debates, en esta región, donde los debates comenzaron a realizarse en la década del 90, se cumplen de manera voluntaria. Es el caso de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay y Uruguay.

En el interior

Lo que es tan difícil de lograr a nivel nacional, en el interior de nuestro país se ha hecho tradición. En Córdoba y Santa Fe, inexorablemente se realizan no uno, sino varios debates entre los candidatos a gobernador. La semana pasada se realizó el primer debate público de la historia catamarqueña entre los candidatos a gobernador, del que participó la actual mandataria, Lucía Corpacci.

En Tucumán, antes de las polémicas elecciones provinciales también hubo debate, aunque allí faltó el candidato oficialista, Juan Manzur. En Chaco, se aprobó por ley el debate obligatorio, y fueron cuatro los que se realizaron entre los candidatos antes de las elecciones de hace dos domingos.

En la ciudad de Buenos Aires también suelen realizarse debates entre los candidatos, no así en la provincia de Buenos Aires, donde el único antecedente recordado se dio entre Antonio Cafiero y Juan Manuel Casella, que para las elecciones de 1987 protagonizaran un recordado debate que tuvo a Magdalena Ruiz Guiñazú. Según recuerda Eduardo Amadeo, colaborador de entonces de Cafiero, tanta importancia le dieron a ese debate, que habían ensayado durante un mes, bajo la coordinación de un reconocido publicista ya fallecido. Durante esos ensayos, Amadeo hacía las veces del radical Casella, mientras que una hija de Cafiero oficiaba de Magdalena.

En la previa, se esperaba que por su juventud, Casella saliera mejor parado en el debate, pero a Cafiero le fue mejor, y se estima que esa exposición lo hizo subir cinco puntos en las encuestas, lo que muestra el valor de estos eventos


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