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Policiales
26 | 12 | 2015
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Las fiestas ilegales recaudan $ 150 millones por semana

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La banda desbaratada en los últimos días dejó al desnudo una creciente problemática: la venta de droga en encuentros organizados en quintas y countries, sin normativas ni controles.

Las fiestas ilegales recaudan $ 150 millones por semana
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La banda desbaratada la semana pasada, especializada en la organización de fiestas ilegales en quintas con el objetivo de comercializar drogas, desnudó una problemática difícil de erradicar, al punto que se calculan unos 1.000 eventos cada semana en todo el país, burlando todos los controles y normativas, con un piso de 150 millones de pesos de recaudación.

"Cuando analizamos el fenómeno de las fiestas ilegales, cabe destacar que actualmente quienes están detrás de la organización también producen las drogas que luego se comercializan en los eventos. No es un dato menor, porque revela que las bandas manejan el negocio en su totalidad. La ganancia es mayor, y la impunidad también", sostuvo Claudio Izaguirre, titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina.

En torno a la banda que cayó días pasados, que tenía entre sus integrantes a Nicolás Pachelo, conocido porque fue mencionado por la familia de la socióloga asesinada María Marta García Belsunce como el autor del hecho, trascendió que en cada evento lograba reunir a más de 1.000 asistentes, que gastaban unos 1.500 pesos cada uno por la entrada y el consumo de alcohol y drogas, principalmente sustancias de diseño, como pastillas de éxtasis, entre otras.

"Las drogas que luego son vendidas en las fiestas se están fabricando en laboratorios instalados en countries. Por eso es muy difícil descubrirlos para las fuerzas de seguridad. Se están haciendo drogas de diseño, metanfetaminas. Ahí está la pelea mayor, porque en realidad las fiestas son la consecuencia", explicó Izaguirre.

Los cálculos de la Asociación Antidrogas indican que cada semana se llevan a cabo unas 1.000 fiestas clandestinas, mayormente organizadas en quintas. "En cada evento puede haber unas 1.000 personas. Aunque hay fiestas que llegaron a convocar a más 10.000. El negocio es la venta de alcohol y drogas. Es mucho dinero el que se recauda, sin control alguno. Corre mucha coima para evitar controles, comprando autoridades municipales y policía. Por eso, no llama la atención que de la banda desbaratada formaban parte varios efectivos policiales. Son parte del juego", dijo Izaguirre.

En el marco de la causa mencionada, trascendió también que el grupo disponía en cada fiesta de un espacio -incluso usaban una carpa- para la comercialización de estupefacientes, desde marihuana hasta drogas de diseño. "Hay invitados que pueden gastar hasta 5.000 pesos. Una pastilla de metanfetamina puede costar 1.500 pesos. Por eso, tienen un colchón de dinero impresionante para comprar silencio", expresó el experto.

"Conozco casos, que llegan a la asociación, de vecinos de las quintas que denunciaron estas actividades, sin embargo las fiestas se siguen haciendo. Ni siquiera se atienden los pedidos por ruidos molestos", dijo Izaguirre.

La convocatoria se realiza a través de redes sociales, en grupos cerrados. No se invita a gente desconocida. Luego, la organización comienza a enviar coordenadas a través de WhatsApp, pero sin revelar el destino o lugar elegido para el encuentro. "Hay micros que salen de distintos puntos, y la gente no sabe hacia dónde van. Recién se enteran cuando llegan. Todo esto les permite saber si hay inteligencia de las fuerzas de seguridad", manifestó el especialista.

"La premisa central del negocio es tratar de que no se filtre nada. Son muy cuidadosos. Más allá de lo que se haga en términos institucionales para combatir este fenómeno, es indispensable que las familias estén atentas a los movimientos de los chicos. Corren muchísimo riesgo en estos espacios", cerró Izaguirre.

Los organizadores de las fiestas ilegales también producen las drogas. Manejan el negocio en su totalidad.

Las drogas tienen lista de precios

La organización de los eventos ilegales utiliza como "gancho" la participación de bandas musicales que tocan en vivo, y también la presencia de conocidos DJ's de música electrónica.

Asimismo, los precios de las entradas son relativamente accesibles, e incluyen el traslado en micro hasta cada lugar. "El ticket puede tener un costo de 300 pesos", señaló Claudio Izaguirre, precisando que "el dinero grande se recauda con las consumiciones de alcohol, agua mineral y todo tipo de drogas".

Se calcula que una botella de cerveza se puede expender a 200 pesos la unidad, la botellita de agua a 150 pesos, un "porro" de marihuana cotiza en 300 pesos, un gramo de cocaína 1.000 pesos y una pastilla de éxtasis puede costar hasta 1.500 pesos. "Instalan carpas en un lugar de la quinta, donde los consumidores pueden conseguir lo que deseen. Funcionan con absoluta impunidad", dijo el experto.

El negocio central de las fiestas ilegales es la venta de drogas, aunque también se recauda con el alcohol y el agua mineral para ingerir las pastillas de diseño.

Convocatorias por grupos cerrados

* Las convocatorias a los eventos clandestinos se realizan a través de grupos cerrados en la red social Facebook.

* Luego, los invitados son contactados por WhatsApp, red por la cual reciben coordenadas específicas con puntos de encuentro para viajar en micro hasta el destino.

* Los lugares de las fiestas son desconocidos para los participantes, que recién se enteran cuando llegan a cada quinta.

* El objetivo de las bandas que organizan los eventos es impedir tareas de inteligencia de las fuerzas policiales y la justicia. Muchas veces ante la mínima sospecha de actividad policial, suspenden abruptamente las fiestas hasta un nuevo aviso.

Movida que incluye centros turísticos

Durante la temporada de verano, las organizaciones delictivas dedicadas a los eventos ilegales también realizan fiestas en distintas localidades de la Costa bonaerense y otros espacios turísticos. "La lógica es la misma, alquilan quintas y los eventos se anuncian a través de redes sociales. La investigación de estos hechos lleva mucho tiempo, por el cuidado que le ponen a cada evento, para que no filtre mucha información", dijo el experto Claudio Izaguirre.

"Es muy común ver a grupos muy numerosos de jóvenes que se concentran en puntos específicos y luego ascienden a micros. Se trata de parte de la organización. Los chicos son convocados, y no saben realmente dónde se realizan las fiestas. La realidad es que los participantes no tienen idea del lugar al que van, porque los citan en algún punto y desde ese momento son llevados en micro", explicó el especialista.

 

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