viernes 9.12.2016 - Actualizado hace
Política
16 | 11 | 2016
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Los movimientos sociales apuestan a copar las calles

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Convencidos de que el protagonismo lo deben ganar en las calles y con la apuesta de lograr la aprobación de la emergencia social, las organizaciones sociales marchan este viernes.

Los movimientos sociales apuestan a copar las calles
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Todavía falta para que termine el año, pero a esta altura puede vanagloriarse el gobierno de transcurrir su primer año en el poder sin haber sufrido un paro nacional, como sí tuvieron tempranamente las anteriores administraciones no peronistas desde la recuperación de la democracia.

Pero tampoco es que no haya tenido protestas. Muy por el contrario, la propia CGT con las dos CTA realizó una muy nutrida en vísperas del Día del Trabajador, y ni qué decir de las centrales sindicales conducidas por Pablo Micheli y el ahora combativo Hugo Yasky, que han impulsado múltiples protestas, y más aún los trabajadores estatales, a la cabeza de la beligerancia sindical.

Otro actor que ha ganado buen espacio en esta coyuntura han sido los movimientos sociales, que supieron nutrir la Marcha Federal de las CTA, pero que sobre todo fueron protagonistas principales cuando la marcha del 7 de agosto, desde San Cayetano a Plaza de Mayo. Esa gran movilización es la que les dio aire para ir por más y esa apuesta tiene nombre: la emergencia social. Ese es hoy su objetivo principalísimo.

Es además el eje convocante de la movilización programada para el viernes al Congreso de la Nación, para la que cuentan con la adhesión inestimable de la Confederación General del Trabajo, que ya los recibió reiteradas veces en la histórica sede de la calle Azopardo. El viernes marcharán codo a codo para reclamarle al gobierno la aprobación de la emergencia social o, mejor dicho, hacer una demostración de fuerza para cuando el Poder Ejecutivo se proponga vetarla, como esperan. Claro que para eso ambas cámaras deben aprobarla antes.

El proyecto inquieta verdaderamente al gobierno, que bien que hace en preocuparse. Pasa que las organizaciones sociales tienen sobradas expectativas en esa iniciativa que entre otras cosas pretende establecer un Salario Social Complementario, la creación de un millón de puestos de trabajo y el aumento de las asignaciones sociales. En Cambiemos le bajan el pulgar sin prestarle atención siquiera, argumentando elementales razones financieras. "Semejante proyecto demandaría una erogación de 50.000 millones de pesos", argumentó una alta fuente legislativa de la Cámara de Diputados. Otros directamente la tildan de voluntarista: "Es como si se quisiera eliminar la pobreza a través de una ley", deslizan.

El proyecto entró por el Senado, donde fue presentado por Juan Manuel Abal Medina y Teresita Luna, quienes comenzaron a militar en el Movimiento Evita, referente político de los movimientos sociales que tienen como cabezas visibles a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC). También sumó su firma en el proyecto el senador Jaime Linares, del partido de Margarita Stolbizer, cuestión de mostrar una mayor diversidad política detrás del proyecto, que ya cuenta con dictamen de comisión y está listo para ser tratado en cualquier momento en la Cámara alta. Allí lograron hace algunos meses el guiño de Miguel Pichetto, el senador que tiene las llaves de las leyes en el Senado y que si se lo propone le dará un gran disgusto al oficialismo con una mayoritaria media sanción.

Luego debería completar su recorrido en la Cámara de Diputados, donde los movimientos sociales vienen ejerciendo su poder de lobby y dieron una demostración de fuerza tres miércoles atrás, cuando durante la sesión en la que se debatió el proyecto de Participación Público Privada -que terminó con el traspié oficialista- organizaron una conferencia de prensa que contó con la presencia de jefes y representantes de todos los bloques opositores. Estuvieron Leonardo Grosso, jefe de bloque de Peronismo para la Victoria (Movimiento Evita); Héctor Recalde, del bloque Frente para la Victoria; Graciela Camaño, jefa del bloque del Frente Renovador; Oscar Romero, del bloque Justicialista; Victoria Donda de Libres del Sur; Alicia Ciciliani, del Partido Socialista, y Luis Lusquiños, de Compromiso Federal, como así también Facundo Moyano, Felipe Solá, Agustín Calleri, Alcira Argumedo, Edgardo Depetri, Lucila De Ponti, Remo Carlotto, Andrés Guzmán, Silvia Horne y Araceli Ferreyra. Menos del oficialismo y sus aliados, había de todos los sectores, y el objetivo era expresar el apoyo al proyecto del Senado, para cuando llegara a Diputados.

Claramente identificados con el kirchnerismo, los movimientos sociales cuentan con el apoyo político de las bancadas de ese sector, pero también de quienes se proclaman anti-kirchneristas. Desde el massismo, Felipe Solá la definió como "la ley más importante del año" y dijo que si llega al recinto "la votará con las dos manos".

A favor de Cambiemos juega el factor tiempo, y es lo que le falta al proyecto para prosperar en Diputados, ya que por más que sea aprobado en el Senado, esta es la última semana para dar dictamen a los proyectos, por lo que no hay posibilidad de que se convierta en ley al menos este año. Pero será un factor de presión que llegue a Diputados y en un año electoral la oposición presione para su aprobación.


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El pasado fin de semana el Movimiento Evita realizó su Congreso Nacional, al cabo del cual emitió dos fuertes reclamos: la inmediata liberación de Milagro Sala, por un lado, y la aprobación del proyecto de emergencia social, por el otro. A la hora de los discursos, Jorge Taiana, uno de los principales referentes del Evita, sostuvo que "la emergencia social y el salario social complementario no son el objetivo final de esta unidad; son el primer paso para conquistar los derechos de los trabajadores de la economía popular". A su turno, Fernando "Chino" Navarro, dobló la apuesta y anticipó que la marcha del 18 será "un nuevo paso en contra de las políticas de ajuste y empobrecimiento de Macri".

De buen diálogo con la ministra Carolina Stanley, el líder del Movimento Evita, Emilio Pérsico, dejó una advertencia para el gobierno y los legisladores: si no aprueban la ley que reclaman, "vamos al Puente Pueyrredón hasta que el gobierno resuelva los problemas de los más humildes", alertó.

Referenciados en el Papa Francisco, los movimientos sociales sostienen que "el futuro está en la calle" y que hay que estar allí "para sacarles recursos" al gobierno. Reconocen que "necesitamos los recursos del Estado", y juegan con que las autoridades "tienen que poner guita, porque si no les estalla la Argentina", tal cual detalló ante este medio un referente de los movimientos sociales.

En este contexto, diciembre juega un factor psicológico doble para el gobierno, y esos sectores buscan sacar partido de esa inquietud.

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