Con la llegada de los calores se encienden las primeras alertas por el dengue, pero los especialistas advierten que para una prevención eficaz hace falta una tarea de concientización que se sostenga durante todo el año y que apunte más fuertemente al control del mosquito transmisor (aedes aegypti).
Aunque el dengue es la enfermedad que registra una mayor cantidad de casos notificados, el mosquito aedes aegypti es responsable de la transmisión de otras enfermedades tanto o más graves, como la fiebre chikungunya, el zika y la fiebre amarilla.
Ricardo Teijeiro, médico infectólogo del Hospital Pirovano e integrante de la Comisión Directiva de SADI (Sociedad Argentina de Infectología), dijo a este diario que "más que de dengue, tendríamos que estar hablando de las enfermedades transmitidas por el mosquito aedes aegypti".
"Acá lo más importante pasa a ser el mosquito, el vector de esta y otras enfermedades que tienen la particularidad de que todas se dan juntas en la misma época del año. La humedad, el calor, el agua estancada son condiciones que se dan más en verano y que favorecen el desarrollo del mosquito", señaló.
Teijeiro reclamó "a todos los estratos sociales una responsabilidad para evitar el desarrollo del mosquito" y destacó que aunque las estadísticas marcan que la circulación del dengue en sus cuatro tipos sigue siendo la más difundida, "no debemos perder de vista que el zika ya produjo casos autóctonos en noviembre en la provincia de Tucumán".
LEA MÁS:En esa provincia un bebé nació con microcefalia y falleció tras vivir sólo diez días con muchas alteraciones, y los estudios posteriores confirmaron que tenía zika, en tanto esta semana se notificó en Córdoba el caso de un bebé (el primero en la provincia) con microcefalia ocasionada por el zika, que portaba su madre tras haber contraído la enfermedad en Bolivia durante la gestación.
"El zika es un enfermedad que cuando ataca a las mujeres embarazadas deja secuelas neurológicas en el recién nacido que no se van a poder tratar y son de por vida. Es tan grave que creo que la población tiene que tomar conciencia", advirtió.
- ¿Cómo estamos en cuanto a prevención?
Siempre se puede hacer más. Pero hay comunicación en los medios, se está trabajando en los barrios, con información gráfica dentro de las comunidades. Aparte se está trabajando en las zonas de riesgo, en el Norte, lugares donde se está tratando de difundir el mensaje para evitar el desarrollo del mosquito. Pero no cabe duda que siempre se puede hacer más".
Teijeiro consideró que las conductas preventivas no están todavía incorporadas en la sociedad. "La gente está más informada pero le cuesta cambiar los hábitos", dijo y enumeró que "cuesta cambiar el agua de los floreros cada tres días, el potus de la oficina que está en un vasito con agua, y cuesta estar mirando cada rincón de la casa para eliminar el agua estancada".
El especialista fue muy crítico con respecto a la falta de constancia y de hábitos tendientes a eliminar focos de reproducción del mosquito. "En la ciudad por donde se recorra se van a encontrar lugares donde hay basura que puede contener agua estancada", señaló.
Los detallesCon respecto a la incidencia del dengue, Teijeiro explicó que con el correr de los años, hay un aumento de casos y cada vez más temprana aparición de casos nuevos.
"Este año empezó mucho más temprano que otros. Si uno compara con 2009, que fue un brote, vemos que los casos empezaron a darse en la semana 8 epidemiológica, es decir a fin de febrero. Este año no hubo discontinuidad, ya que en la semana uno -a principios de año- empezamos a tener casos, sumado a los casos que tenemos de zika y de chikungunya. Ese tipo de cosas muestran que empezamos a tener casos autóctonos permanentes", explicó.
El especialista consideró que el dengue está instalado en Argentina, pero precisó que se trata de una enfermedad "episódica" que tiene que ver con la estacionalidad del clima y con una extensión territorial que combina zonas de mayor incidencia con otras en donde prácticamente no aparece.
"Gracias a Dios no tenemos una extensión en todo el territorio porque en Tierra del Fuego o Neuquén, por ejemplo, es mucho más difícil de desarrollarse el vector que en el Norte", señaló.
Por último Teijeiro alertó por los flujos migratorios con países limítrofes como Brasil, Bolivia o Paraguay, donde estas enfermedades están muy difundidas y en esta época del año se intensifican la circulación de personas.
"Cuando un individuo viene de una zona de riesgo, tiene fiebre, dolor de cabeza, dolores articulares y no tiene enfermedad respiratoria, tos, catarro, debe considerar que puede estar frente a una patología transmitida por mosquito y debe consultar con el médico. No debe automedicarse", aconsejó.
El especialista afirmó que el promedio de casos en Argentina ronda los 40 mil por año, pero que teniendo en cuenta que hay una subnotificación, podrían ser muchos más.
"Hay lugares donde no se puede hacer diagnóstico y se hace un diagnóstico probable porque las enfermedades tienen síntomas comunes y la única forma de tener certeza es con la prueba serológica que a veces no se puede lograr", indicó.