lunes 23.01.2017 - Actualizado hace
Quilmeño
01 | 01 | 2017
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Egresado de la UNQ trabaja en un páncreas artificial

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Desarrolló un órgano capaz de suplir las funciones que se atrofian con el avance de la Diabetes Tipo I. “Es un celular que posee un algoritmo de control que decide la cantidad de insulina”, explicó el joven ingeniero.

Egresado de la UNQ trabaja en un páncreas artificial
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Patricio Colmegna, graduado de la Universidad Nacional de Quilmes, forma parte de un equipo interdisciplinario que trabaja en la creación de un páncreas artificial cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas que padecen diabetes Tipo I.

Recibido de Ingeniero en Control y Automatización, Colmegna es miembro de este conjunto de profesionales que trabajan en la creación de un páncreas artificial busca controlar y distribuir la glucosa del paciente diabético. Para este experimento se utiliza un celular, un sensor y una bomba de insulina.

Al respecto, el especialista señaló que el objetivo es que "los pacientes puedan despreocuparse de la enfermedad, al menos por un rato".

La innovación está destinada a diabéticos Tipo I, que es una enfermedad autoinmune y metabólica -que suele diagnosticarse en niños y jóvenes- y se caracteriza por la destrucción de las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina. Ante la inexistencia de la hormona en el cuerpo, la glucosa no se moviliza y se estaciona en el torrente sanguíneo. 

Ello impide el ingreso de azúcar en las células y dificulta la producción energética, que todos los seres humanos necesitan a diario para sostener sus actividades cotidianas.

Ante el problema, Colmegna sostuvo que "las tecnologías tratan de suplir este aspecto". En este caso, se usan tres elementos. "Es un celular que posee un algoritmo de control que decide la cantidad de insulina. Ello va conectado, por bluetooth, a un sensor que el paciente tiene en el cuerpo que mide la glucosa y, por último, la bomba de insulina, que se ocupa de inyectar las unidades solicitadas. En ello se basa el circuito que mide, decide la cantidad y luego suministra la insulina".

Trabajo en etapas

El trabajo que describió Colmegna consta de dos etapas y en la actualidad ya se realizó es la primera. Ésta constó de "pruebas clínicas en el Hospital Italiano, pero con un algoritmo diseñado por científicos de la Universidad de Virginia. Nuestro equipo estuvo presente, y todos pudimos observar en un monitor cómo se comportaba la concentración de glucosa en cinco pacientes de modo simultáneo". 

La restante, durante marzo y abril del 2017, responde a las primeras pruebas piloto con pacientes. "Son instancias que duran unas 36 horas y son muy costosas porque demandan infraestructura y personal", añadió.

Finalmente, se refirió al posible costo del páncreas artificial en el mercado: "Todavía no existe nada en el mercado con estas cualidades. La empresa estadounidense Medtronic posee un equipo similar, pero no tan complejo. El costo, en la actualidad, es incierto, dependerá como siempre de la voluntad de las prestadoras de servicio".

Las instituciones que componen este equipo de trabajo son las universidades de Quilmes, La Plata, Virginia, Harvard, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires y el Hospital Italiano de Capital Federal.

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