La indignación llegó a su punto límite tras un allanamiento que había realizado la policía y en el que no había encontrado nada comprometedor debido a que los vendedores se habían ido momentos antes
Vecinos del barrio varelense El Molino, cansados de que los narcotraficantes le vendan drogas a los menores de la zona, decidieron incendiar un bunker para que no vuelva a funcionar.
Se trataba de una casilla hecha con maderas y chapas de dos ambientes que estaba instalada en la intersección de las calles 54 y Argerich, a metros del arroyo Las Piedras, y que ya había sido desbaratada en el mes de julio por la policía.
Allí, en el barrio indicaron que se "vendía paco, cocaína y marihuana a cualquier hora del día, delante de la vista de todo el mundo, pero cuando volvió a funcionar nadie hacía nada para impedirlo".
Ante la inacción de las fuerzas de seguridad, funcionarios y jueces, los vecinos decidieron quemar el inmueble el lunes a la mañana, tras un allanamiento que había realizado la policía y en el que no había encontrado nada comprometedor debido a que, según los habitantes de la zona, "los vendedores se habían ido momentos antes llevándose las drogas".
En diálogo con El Quilmeño, Mónica, una vecina de la zona, comentó que fueron "los propios vecinos que quemaron la casilla porque están hartos del narcotráfico que hay en el barrio El Molino".
"Tomaron nafta, la esparcieron por la casilla y tiraron un fósforo para que el fuego la consuma completamente", añadió.
Según ella, la precaria casa "funcionaba solamente para la venta y no para la producción de la droga. Ésta ya venía fraccionada".
Además, comentó que los vendedores "eran argentinos y paraguayos, y realizaban sus actividades "desde hace algunos meses".
Asimismo, subrayó que uno de los integrantes de la banda "salía a realizar las ventas a domicilio también. Estaban presente en todo el barrio".
Lamentablemente- continuó la mujer- "los chicos del barrio están perdidos con la droga, consumen de todo y nadie hace nada".