Kevin tiene 27 años, es de Chicago y tiene un extraño hobby: usar yeso en su cuerpo aunque no tenga ninguna lesión. El joven ha sido adicto a esto por los últimos 21 años y ha gastado alrededor de 50 mil dólares en su bizarra obsesión.
A pesar de que sabe que es ridículo, no tiene idea como frenarlo. En un episodio del programa Mi extraña adicción, de TLC, Kevin explicó que usar estos elementos lo hacen sentir apretado y confortable y el sólo hecho de ponérselos le genera adrenalina.
"Es una sensación única que no puedo experimentar de otra manera. Mi sangre comienza a bombear y me pongo nervioso".
"No tengo ningún hueso roto, pero soy adicto de ponerme modelos ortopédicos en mi cuerpo", dijo.
"Estoy perfectamente bien, perfectamente saludable. Me gusta la sensación de sentir el yeso sobre mí. Tengo dos brazos completos de yeso y dos piernas. ¡Me he puesto tantos!, es realmente ridículo", agregó.
Kevin afirma que su obsesión comenzó cuando estaba en la escuela, aún antes de que tenga la oportunidad de probarse uno. "Alrededor de los seis o siete años solía robarle a mis padres el papel higiénico y envolvía todas mis piernas para imitar un yeso", confesó.