Este 20 de julio se cumple un nuevo aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Antonio Las Heras explica cómo es la nueva carrera espacial en marcha

Desde hace poco más de medio siglo, cada 20 de julio, al cumplirse un nuevo aniversario del primer arribo humano a nuestro satélite natural, la Luna, distante unos 400.000 kilómetros de la Tierra, surge la pregunta de si tuvo sentido – en lo que hace a beneficios prácticos – aquel esfuerzo.

Y cada año que transcurre, más nos damos cuenta de que – efectivamente – los beneficios para cada uno de nosotros, para la gente común, no sólo para científicos y técnicos, son muchos e invalorables.

Antes de seguir, es importante recordar que el proyecto Apolo en su momento de máximo esplendor, llegó a ocupar a algo más de 400.000 personas, lo cual lo convierte en el trabajo colaborativo más ambicioso de la Humanidad.

La industria de los microchips – de la que la NASA fue cliente único por más de una década – hoy es algo incorporado a tantos aparatos de uso cotidiano; sea en el hogar como en empresas, oficinas o de manera personal.

Sin dudas, el celular, el acelerado desarrollo de las computadoras, Internet y todo el universo digital se originó en experiencias tecnológicas utilizadas durante las labores que permitieron que humanos caminaran sobre la superficie selenita.

Debido a la exploración espacial tenemos, en la actualidad, para su uso corriente, invenciones tales como los componentes especiales que permiten a los celulares contar con cámaras de altísima sensibilidad, autos con GPS y hasta los filtros de agua.

La Medicina, y en particular la tecnología médica, también obtuvieron numerosos beneficios concretados sobre todo en sistemas para un mejor estudio y diagnóstico de los más diferentes padecimientos con métodos no invasivos.

Pero, quizás, lo que más sorprende hoy en día es el hecho de que estamos viviendo una nueva carrera espacial donde los protagonistas no soy ya las naciones sino empresas privadas que proponen desde exploraciones mineras y posterior manufactura de herramientas e instrumentos en la Luna, Marte o en ciertos asteroides hasta el despliegue del turismo espacial que permitirá a cualquier persona que lo desee y cuente con el dinero para pagar su pasaje – sin otra exigencia que el mismo certificado médico requerido para ir al gimnasio – viajar a rincones del Sistema Solar.

Al comienzo – y estamos hablando para 2022 ó 2023 – habrá que conformarse con vuelos suborbitales o dar unas órbitas en torno de la Tierra. Luego vendrá viajar a la Luna para establecerse unos días en un hotel allá instalado y dedicar el tiempo a visitar los cráteres y otros atractivos aspectos lunares. Ver la esfera terrestre mientras se ensucia el calzado al caminar por Selene será un emotivo acontecimiento.

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De hecho, el primer viaje realizado por completo a través de una empresa privada, ya tuvo lugar. Fue el pasado 11 de julio cuando Richard Branson – de 70 años de edad – se convirtió así en el primero en llegar – al espacio – a más de 80 kilómetros de la superficie terrestre en un vehículo de Virgin Galactic, empresa de su propiedad, llevando otros cuatro astronautas, también empleados de su empresa.

Jeff Bezos, creador de Amazon y fundador de Blue Origin, firma dedicada a vuelos espaciales, tiene planificado llegar hasta 100 Km. de altitud de la Tierra este 20 de julio en coincidencia con el nuevo aniversario del alunizaje de Amstrong y Aldrin. Lo hará acompañado de otros civiles y de Wally Funk mujer de 82 años de edad.

Claro está que todos estos avances también modificarán lo que hoy se entiende por aviación. Estos vuelos suborbitales permitirán, en un futuro cercano, realizar un viaje entre Los Ángeles y Nueva York en sólo 20 minutos o uno de Londres a Hong Kong en, apenas, 34 minutos. Como cuentan con ya probados cohetes reutilizables los costos se abaratan cada vez más.

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Elon Musk, propietario de Space X así como de Neuralink y la empresa de automóviles eléctricos Tesla, no se queda atrás. Ya alquiló parte de la Estación Espacia Internacional (situada a 400 Km. de altitud) para rodar en octubre próximo el primer largometraje de ficción – con Tom Cruise de figura estelar – realizado en el espacio exterior.

El empresario ya tiene programadas la instalación de bases permanentes habitadas con humanos en la Luna para estos años venideros y, luego, la colonización de Marte que piensa iniciar en el año 2025.

La empresa japonesa Mitsubishi cuenta con avanzada tecnología espacial, incluyendo sondas, cohetes y plataformas de lanzamiento. De hecho, el aparato enviado a Marte por Emiratos Árabes fue construido por Mirsubishi y lanzado desde Japón.

También la empresa privada israelí SpaceIL avanza para concretar prontos alunizajes, en principio, con espacionaves automáticas. Boeing, conocida por sus aviones, igualmente está trabajando en naves espaciales. Y hay unas cuántas más: Astrobotic, Intuitive Machines, Orbit Beyong, Firefly, LandSpace, entre otras.

Si algo puede comprobarse, mirando hacia el futuro cercano, es que esta Nueva Era de la Humanidad que ya hemos iniciado, no tendrá lugar en la Tierra sino que habrá de acontecer en el espacio exterior. Por ahora, dentro de los límites del Sistema Solar. Luego, será comenzar a visitar otros cuerpos planetarios girando en las numerosas estrellas de la Vía Láctea de la que formamos parte.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. “OVNIS, los documentos secretos de los astronautas” (Ediciones Grupo Argentinidad) es uno de sus recientes libros. e mail: alasheras@hotmail.com

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