La Parapsicología denomina “precognición” al conocimiento cierto de un hecho futuro que no puede ser obtenido por intervención de los cinco sentidos, ni por razonamiento, deducción o inferencia lógica.

El interés por conocer que habrá de ocurrirle en el futuro siempre estuvo presente en el deseo humano, desde los tiempos más antiguos. En cada época y cultura buscó desplegar formas, desarrollar métodos y técnicas para conocer aquello que estaba vedado a sus cinco sentidos tanto como al análisis racional y –en el caso de la adivinación– se ocupó por crear diferentes y, en algunos casos, hasta insólitos métodos con la intención de predecir el futuro con la mayor certeza que fuera posible.

Es lo que hoy la ciencia llamada Parapsicología denomina “precognición”, que se define como el conocimiento cierto de un hecho futuro que no puede ser obtenido por intervención de los cinco sentidos, ni por razonamiento, deducción o inferencia lógica.

Los diarios, en todos los países de Occidente, suelen publicar avisos de supuestos “adivinos” que afirman estar en condiciones de decirle al consultar que habrá de acontecerle. También las redes sociales tienen anuncios de este tipo. Claro que la cuestión no es algo nuevo.

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En un periódico de Buenos Aires del 2 de abril de 1875 se lee este aviso: “ADIVINA: Teresa Meraldi, muy conocida en esta capital por el acierto de sus cálculos científicos, adivina el pasado, el presente y el porvenir. Las personas que gustan hacerse adivinar concurran a su casa: Calle Piedras Nº 143, entre Belgrano y Moreno, desde las 8 de la mañana hasta las 9 de la noche… ““Cálculos científicos… “ ¿a qué tipo de cálculos se estará refiriendo? Desconocemos esto. Lo que se anuncia hace que se planteen interrogantes en muchos consultantes y lectores: ¿la adivinación es algo concreto, posible, real, preciso? ¿Hasta qué punto es posible conocer –y, además, con precisión– lo que pasará en el futuro a través del Tarot, por ejemplo?

En su libro titulado, precisamente, “Historia de Adivinación” (Editorial Kier, Buenos Aires), Luis Alberto Ruiz señala sobre la predicción del futuro: “Es una ciencia en otra dimensión, una ciencia inconsciente, que hasta puede hacer abstracción del propio sujeto dotado, usarlo como puente transmisor o comunicador. Numerosos relatos, sobre todo de los pieles rojas, nos refieren que cuando el hechicero-adivino sale del trance en el cual ha profetizado (en sueños, en estado de hipnosis, Etc.) no recuerda absolutamente nada de lo que ha hecho o ha dicho”.

La adivinación en la América Precolombina no era cosa de charlatanes; sino algo de alta responsabilidad: “…cuando llegaron los españoles –explica Luis Alberto Ruíz– todo el sistema de la adivinación se halla estructurado enteramente, y tenía carácter oficial. En este sentido, no difería en nada de un ministerio público, como en Grecia, Roma, Babilonia o Egipto. La adivinación era una instancia insoslayable, tanto para un particular como para los jefes, cualquiera fuese el grado de evolución de cada pueblo”.

Una explicación científica

La Parapsicología ha logrado demostrar que hay modos para conocer qué ocurrirá en el futuro sin apelar a la deducción racional, o bien referir hechos que jamás habríamos podido inferir. Es –como hemos dicho– el fenómeno extrasensorial conocido como “precognición” que, a veces, puede estar acompañado por los de “telepatía” y “clarividencia.” La adivinación a través del uso de las láminas del Tarot es posible debido a la existencia de fenómenos parapsicológicos que tienen lugar durante la consulta.

Una serie de investigaciones realizadas indicaron, además, que resulta fundamental la armonía del tarotista y su empatía con el consultante para que los aciertos sean precisos y no se transformen los usuales vaticinios confusos que con tanta frecuencia acontecen.

Durante una “tirada” de Tarot se combinan la clarividencia (cuando el tarotista toma conocimiento de un hecho actual sucedido a distancia que no puede ser captado por los cinco sentidos), la telepatía (cuando el adivino relata hechos que sucedieron y que están guardados en el psiquismo inconsciente del consultante) y la precognición.

¿Qué papel juegan entonces las láminas? Uno muy importante: permiten la concentración mental del tarotista favoreciendo la producción del suceso extrasensorial adivinatorio. Esto dejó claro algo esencial: los fenómenos de adivinación que, algunas veces, ocurren en el uso del Tarot tienen explicación racional a través de los estudios realizados por la Parapsicología.

La investigación parapsicológica confirma, entonces, el tan antiguo anhelo de conocer el futuro con certeza mediante el uso de técnicas adivinatorias (Tarot, el oráculo chino llamado I Ching, cafeomancia, radiestesia, Astrología, Quiromancia y métodos similares) a través de los cuales lo que el adivino hace es simplemente –y nada menos– que poner en funcionamiento de manera eficaz su factor parapsicológico.

Y recordemos siempre que lo parapsicológico es algo inherente a la condición humana por lo que se trata de uno de los aspectos que definen a nuestra especie.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, parapsicólogo, filósofo e historiador. www.antoniolasheras.com

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