Una nube de material expulsada por el Sol el lunes podría llegar este jueves y generar una tormenta geomagnética leve, con posibles auroras en latitudes altas.
Una gran nube de material expulsada por el Sol el lunes podría alcanzar la Tierra este jueves y provocar una tormenta geomagnética leve, según un informe del medio especializado en astronomía EarthSky, coescrito por un científico solar de la NASA. Los pronósticos actuales indican que el fenómeno sería de baja intensidad.
El episodio comenzó con una erupción registrada en la región activa AR4528. Al día siguiente, nuevos análisis indicaron que parte del material expulsado se dirige hacia la Tierra y podría llegar alrededor del jueves, de acuerdo con modelos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
La atmósfera exterior del Sol contiene gas extremadamente caliente y eléctricamente cargado. En determinadas ocasiones, grandes cantidades de ese material son expulsadas al espacio en fenómenos conocidos como eyecciones de masa coronal (CME), capaces de desplazarse hasta alcanzar la Tierra.
Los pronosticadores estiman que los posibles efectos podrían intensificarse gradualmente durante el jueves y no producirse de manera repentina. Esto se debe a que el viento solar rápido procedente de un agujero coronal podría sumarse al impulso de la eyección de masa coronal que se dirige hacia el planeta.
Cuando una CME llega a la Tierra, puede alterar el campo magnético del planeta y generar una tormenta geomagnética. Dependiendo de su intensidad, estos fenómenos pueden afectar a satélites, sistemas de navegación y comunicaciones, mientras que las tormentas más severas también pueden provocar alteraciones en las redes eléctricas.
Las tormentas geomagnéticas también pueden generar auroras boreales. Las partículas cargadas procedentes del Sol interactúan con los gases ubicados a gran altura en la atmósfera terrestre y producen las luces características. En los episodios más intensos, las auroras pueden extenderse mucho más allá de las regiones polares y aparecer en lugares donde normalmente son poco frecuentes.
En este caso, sin embargo, la previsión apunta a un fenómeno débil. La NOAA estima condiciones G1, el nivel más bajo dentro de su escala de cinco categorías para tormentas geomagnéticas. En ese nivel pueden registrarse fluctuaciones débiles en las redes eléctricas y efectos menores sobre los satélites.
Por ese motivo, es poco probable que la mayoría de las personas perciba alguna alteración tecnológica asociada con este episodio. Las previsiones actuales tampoco anticipan una exhibición de auroras boreales excepcionalmente extensa en Europa.
El impacto final dependerá de la forma en que el campo magnético del material solar interactúe con el campo magnético terrestre. Según EarthSky, esa interacción determinará la intensidad de los efectos que pueda producir la llegada de la nube expulsada por el Sol.