A ver, que se entienda: es casi imposible que
Tarantino haga una mala película, y este octavo film es otra muestra de ello. Pero, sin dudas, "Los 8..." es una de las menos sólidas de su excelente filmografía.
¿Cuáles son sus falencias? En primer lugar, su
longitud. Si bien los diálogos y la forma de contar de Quentin siempre son destacables (y esta vez tampoco son la excepción), para una película situada un 80% en una misma locación, sus más de tres horas de duración se sienten. Uno puede disfrutar cada uno de sus segundos (sobre todo, si es fanático del realizador), pero da la sensación de que lo mismo podría haberse contado en bastante menos tiempo. En segundo lugar, su
plot point, el cual falla en algún punto (valga la redundancia). El incidente tras el cual la trama toma la dirección que derivará en su final (que no contaremos para evitar "spoilers") no se entiende del todo bien, ni se explica demasiado. Lo que pasa después se comprende (y justifica) perfectamente, pero su disparador no es claro, y eso conspira con el resultado final. Y en tercer y último lugar, el abuso de "
autorreferencialidad". Si bien puede decirse que Tarantino siempre inundó sus películas de referencias a films tanto ajenos (sobre todo) como propias -y que hizo de la referencia una marca personal que el espectador espera-, en esta ocasión las similitudes con
"Perros de la Calle", su primer opus, son muchas, evidentes y hasta llegan a descolocar un poco. No las explicitaremos, pero quienes recuerden aquel grandioso debut las identificarán tanto en la propia trama como en varios planos.
No obstante, y más allá de lo expuesto, todo lo bueno y distintivo de lo mejor del director vuelve a decir presente: la belleza estética, el montaje inteligente y creativo, la increíble música (esta vez a cargo del legendario
Ennio Morricone), el exquisito soundtrack, las ideas y decisiones jugadas (y a veces polémicas y provocadoras), los impecables, interesantes y divertidos diálogos, los excelentes personajes construidos por actuaciones de igual tenor... En fin, como ya dijimos, es casi imposible que Tarantino haga una mala película, y "Los 8 Más Odiados" no rompe esa máxima. Eso sí: sus fanáticos la disfrutarán mucho más.
CALIFICACIÓN: Buena