"Nuestra tortuga Tartaniana o Tartu nos dejó físicamente. La encontré cuando tenía 4 años, bandonada en un cantero de un árbol de un hospital y junto con mi mamá la llevamos a casa, desde ese momento pasó a ser parte de nuestra familia. Hoy, con 36 años y después de hermosos momentos vividos con ella, se nos murió. Le dimos una hermosa vida, era muy compañera, cuando escuchaba abrir el agua, la loca salía para que la bañen, le encantaba la lechuga, manzana, pepino, sandía, era 're-comilona'. Me encantaría homenajearla mostrando su foto", dice Andrea.
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