A la partida de Tevez, el bajo nivel del equipo, la derrota contra River, los audios de Angelici y las dudas en el arco, se sumó la pelea entre los dos jugadores, que obligó a Guillermo a echar a ambos del entrenamiento.

Si algo le faltaba al nefasto arranque de año que tiene Boca, fue lo que se dio ayer por la mañana en plena práctica de fútbol.

Juan Insaurralde y Jonathan Silva se trenzaron a golpes de puño, hubo un repertorio de manos de todos los estilos, fueron echados por Guillermo Barros Schelotto y, después de unos minutos, tuvieron que salir a disculparse públicamente. Igual, ninguno de los dos zafará de la multa económica que les impondrá la dirigencia. Un papelón.

Claro que no todo es casual. Después de terminar el ciclo anterior desfilando y como líder del torneo local, esta primera porción de 2017 viene muy mal barajada para el Xeneize.

Primero se quedó sin Carlos Tevez, el gran referente del plantel y el ídolo de la gente. El Apache fue seducido por una montaña de dólares procedentes de China y dejó sin efecto el contrato que lo vinculaba, deportiva, al club de sus amores.

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Después de este bajón que pegó fuerte en el corazón de los hinchas, llegó la hora de apuntar a los refuerzos. Y en este rubro el plan original, conseguir un reemplazante de Tevez y un arquero de primer nivel, también le salió mal.

En medio de todo esto se arrancó con la pretemporada y los ensayos futbolísticos no sólo desudaron carencias, sobre todo defensivas, sino que también se sumaron malos resultados, incluido el traspié en el único Superclásico veraniego. Incluso en el amistoso que se disputó en tierras mexicanas ante Chivas, Pablo Pérez generó una gresca al cometer una imprudente infracción.

Segundos afuera

insaurralde jara

Mientras tanto, el papelón de ayer con el que se completó este combo, se dio a partir de un reclamo del chaqueño Juan Insaurralde por una entrega a destiempo de Jonathan Silva.

Con el balón en el sector opuesto de la cancha número tres del predio de Casa Amarilla, los defensores se fueron a las manos con Federico Carrizo tratando de separar.

La reacción de Guillermo Barros Schelotto, quien a los gritos les remarcó que “vayanse los dos a la mierda y no vengan más”, le agregó una dosis más de tensión y nerviosismo a una escena que, en definitiva, grafica el arranque del año de Boca.

Los jugadores luego fueron al vestuario escoltados por el preparador físico Javier Valdecantos donde siguieron las discusiones, mientras el Mellizo volaba de bronca. Hoy el entrenador tiene planeado hablar con ambos jugadores y con el plantel por la situación que conmovió al mundo futbolero en el mediodía del martes.

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