¿Proteger o arriesgar? ¿Dónde está el término medio? El Avión Gauto es el tercero y último del año en esquivar obligaciones, al bajarse de una eliminatoria mundialista. Ya había renunciado Brian Castaño a su corona mundial, y Jeremías Ponce a los títulos argentino y sudamericano superligero. Parece tiempo de acampar hasta que amaine

Es una especie de epidemia. Hace poco, el único campeón mundial que tenía el boxeo argentino, Brian Castaño, renunció a su título superwelter AMB con excusas poco convincentes, como la mayoría de las excusas.

La semana pasada sucedió algo parecido con “El Avión” Agustín Gauto, que se bajó de una eliminatoria mundialista al título minimosca FIB, que debía disputar ante el filipino Christian Araneta el domingo 6 de octubre en Manila, luego de que el promotor Sampson Lewkowicz (mánager de Araneta) le ganara la licitación a Osvaldo Rivero (mánager de Gauto) por apenas 1.500 U$ (63.000 contra 61.500), y decidiera llevarla a Filipinas.

En el plano local, hace algo más de un mes, el también invicto superligero Jeremías Ponce, rechazó defender sus coronas argentina y sudamericana, en una revancha obligatoria ante Leonardo Amitrano tras un polémico fallo –algo que por suerte se reflotó y habrá licitación-, exponiéndose a que le quiten las fajas.

Estamos hablando de los tres máximos exponentes del boxeo nacional actual, por actualidad y proyección. Presente y futuro.

Y en todos los casos, da la sensación de que las excusas esconden otros motivos, más precisamente la inseguridad, la percepción de que su defendido podría llegar a perder, y la consecuente necesidad de protección.

El breve paso del tiempo ya desmintió a Sebastián Contursi (mánager de Castaño) sobre el caso de su pupilo, cuando le confesó a este escriba –en la columna “La Historia Oficial”- que en USA cobraría más bolsa que los 360.000 US$ que le iban a pagar a Castaño en su revancha contra Michael Soro, aún en una no titular, contra alguien que no es figura.

Según parece, Castaño pelearía el 12 de octubre ante el irlandés Dennis Hogan (3º OMB y 6º CMB), o el yanqui Terrell Gausha (14º AMB). ¿Realmente alguien piensa que al Boxi, que sólo figura 5º en el CMB –salió del ránking AMB- le pagarán más de 360.000 U$ por esa pelea?

Castaño resignó corona y plata por temor a perder y de hacerlo lo hará ante una hiperfigura por unos dólares más.

En cuanto a Gauto, la excusa sintética que esgrimió en un comunicado la promotora Natalia Rivero –hija de Osvaldo- fue que había “cuestiones que no aseguraban que el combate tuviera un desarrollo normal y neutral”, sin precisar cuáles, más que algunos antecedentes vinculados al promotor Lewkowicz que “hablan por sí solos”. Y citó el conflicto con Jonathan Barros, cuando previo al combate ante Lee Selby en USA, la pelea se aplazó por un supuesto cuadro de hepatitis C del mendocino.

La respuesta de Sampson no se hizo esperar y refutó:

“En el caso de que OR Promotions hubiese ganado la subasta, ¿hubiese sido en un terreno “neutral”? Hubiese sido en Argentina, como se hizo en 10/2/2012, cuando mi representado John Riel Casimero, filipino como Araneta, le ganó por KOT a Luis Lazarte, en Mar del Plata, y luego se desató una trifulca vergonzosa, donde un integrante del equipo de Casimero resultó con tres costillas fisuradas, amén de que todos los integrantes del Team fueron golpeados, lo mismo que el referee, con la boca machucada. Eso a mi empresa JAMÁS le ocurrió. Todos los peleadores que han combatido para Sampson Boxing fueron tratados con la dignidad que merecen”.

Y sobre el tema de Barros, aclaró:

“Yo, Sampson Lewkowicz, al ver llorar a Barros tras conocer el resultado de hepatitis, me ofrecí a hacer todo lo posible para realizar la contraprueba, lo cual logré al conseguir una orden médica, buscar un laboratorio (aun contra mis socios y la Comisión de Nevada) y ACOMPAÑAR A BARROS Y PARTE DEL EQUIPO a realizar el examen, para lo cual estuvimos más de tres horas. Recuerdo que estaba el boxeador, su preparador físico y Sebastián Rivero, hijo de Osvaldo”.

“Si yo hubiese actuado mal, nadie me hubiese agradecido, COMO SÍ LO HIZO SEBASTIÁN RIVERO (en un mensaje de WhatsApp del 29 de enero de 2017), donde me pone: "Sampson: Quiero agradecerte nuevamente en nombre de todo el equipo por lo que has hecho por nosotros. Si andás en algún momento por Buenos Aires por favor escríbeme así te invito a cenar. Abrazo".

“Pablo Chacón –DT de Barros-, tiempo después, también me agradeció el gesto cuando le prometí una chance mundial para su hermano Javier (lo cual cumplí). "Sé cómo sos como persona y que le vas a cumplir la chance a mi hermano. Nunca me olvido la mano que nos diste con Jonathan Barros".

Sampson tiene razón. Presentarse a una subasta y desistir esgrimiendo desinterés, es absurdo. Tanto como perder una subasta por 1500 U$ si es que realmente se quería efectuar esa pelea.

Gauto –al igual que Castaño- no tardará en desaparecer del ránking FIB donde se halla 4º.

La pregunta es si está bien o mal defender a su boxeador evitando peligros de derrota, aun desafiando los reglamentos. Si está bien o mal guiarlos por un mejor camino, más accesible, más confiable, o más seguro en cuando al grado de dificultad, pese a quedar mal políticamente con las entidades, que ya pasarán factura.

La otra es si es preferible cumplir con las formalidades que exige el boxeo para con la obtención de títulos mundiales “por derecha”, u optar por el recurso más conveniente -según criterios y pareceres- para su pupilo. Si todos actuaran así no habría jamás peleas y perderían sentido las subastas.

¿Las leyes deportivas/boxísticas, o las leyes de la conveniencia personal?, ésa es la cuestión.

La experiencia indica que en la rica historia de nuestro boxeo, pocos fueron los campeones mundiales que se coronaron “por derecha”, es decir, ganando una eliminatoria mundialista y luego destronando al campeón, o siendo Nº 1 obligatorio y luego ganando esa corona –sin que esté vacante, es decir, derrocando al monarca-. Especialmente en el “boxeo moderno”, con las 4 entidades en marcha.

Entre ellos encontramos a Carlos Baldomir, quizás Maravilla Martínez ante JC Chávez Jr, aunque es un caso distinto, porque ya había sido monarca en ese peso. Sergio Víctor Palma llegó después de haberse cansado de esquivar a Wilfredo Gómez, que era ante quien le correspondía pelear, y eligió a Ricardo Cardona, ante quien de movida perdió. El otro sería Pedro Décima, y paremos de contar.

Hasta el propio Omar Narvaes está -y estuvo- haciendo cintura últimamente, esquivando a Inoue, a Manny Rodríguez, saltando de gallo a supermosca y de supermoca a gallo según la confortabilidad del contexto.

Gauto tiene 21 años y marcha invicto en 12-0-0, 8 KO. Pero aún está tiernito para el concierto internacional. Salió un par de veces, obtuvo sendos KO 1, pero ante púgiles de menor cuantía, que no dan para engañarse.

Nada tienen que esos rivales con el joven Christian Araneta, de 24 años y 17-0-0, 14 KO, que da la sensación de estar más fogueado (tampoco al extremo). Y de haberle ganado a él como visitante, tampoco se comparan con el curtido nicaragüense Félix Alvarado, campeón de la categoría, que en 2014 le hizo un peleón acá al Cotón Reveco, y ahora posee 35-2-0, 30 KO.

Pedimos riesgos cuando alguien especula y protección cuando alguien arriesga demasiado. Ni nosotros nos ponemos de acuerdo.

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