Marcela Acuña, la fundadora y referente del boxeo femenino de nuestro país, tiene una mirada social sensible, y una postura que no escapa a la contradicción respecto de esta pandemia, la cuarentena, las vacunas, los intereses económicos, la salud, la dominación y el supuesto control sobre la población

-¿Cómo te estás manejando con esta cuarentena, Marcela? ¿Tenías algún proyecto de pelea previo? ¿Te perjudicó en algo?

-La verdad es que esto de la pandemia nos sorprendió muchísimo a todos, porque pensábamos que iba a durar sólo 15 días, pero se extendió. Los primeros 15 estuve bastante relajada, esperando volver a la rutina normal. Pero grande fue la sorpresa cuando vimos que iba para largo, así que tuvimos que organizarnos.

- ¿Y la ves bien a la cuarentena?

- Estoy totalmente de acuerdo con la cuarentena obligatoria que dio el Gobierno. Comparando con otros países vemos que fue una buena decisión.

-¿Te cortó algún plan?

- Yo tenía una pelea para el 10 de abril, no sabía con quién ni dónde, pero defendía el título. Por supuesto, se suspendió todo y entonces dejé de entrenar de la manera en que lo venía haciendo, que era en doble turno.

-¿Y ahora?

- Ahora hago más que nada lo físico, en casa. No se puede salir a correr, ni ir a guantear, no se puede hacer nada. Pero vos conocés mi casa y sabés que espacio, tengo. Me faltan los aeróbicos, pero lo suplanto por soga. Armé una rutina de 10 minutos de soga, 10 de entrenamiento físico, llámese abdominales, brazos, piernas, y así hasta completar 1 hora u hora y media, depende de la intensidad del trabajo. Y como a veces lo tengo a Josué también acá –NdeR: su hijo menor y manoplero personal- hacemos técnica de manos.

- ¿Y en cuanto a la dieta, cómo estás? ¿Variaste algo? ¿Subiste de peso o te mantenés?

- No, la dieta más o menos igual, mantengo la habitual, proteínas unos días, carbohidratos otros. Nunca fue mi problema el peso, lo sabés, jaja. Pero los primeros 15 días la ansiedad era lo que me mataba y ahí sí subí un poco. Me fui hasta 58 kg, creo. Pero después empecé a bajar de a poco y ahora estoy en 56,500, mi peso habitual. Lo único que extraño es que yo más de 10 días de descanso nunca tuve, lo sabés, y extraño la falta de actividad fuerte, más que nada el salir a correr.

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- ¿Los horarios, el tipo de trabajo, cambió algo eso?

- Cambió bastante la rutina. Me acuesto un poco más tarde, sí. Antes me levantaba a las 5:30, por ejemplo. Ahora me levanto a las 7:30 y entreno desde las 8:30/9:00 en adelante. Pero solamente un turno. Antes hacía dos. Y ahí mezclo todo. Eso de lunes a sábado, porque mis días son casi todos iguales. La diferencia es que antes salíamos si teníamos que hacer algo, nada más.

-Y cuando se acabe la cuarentena, ¿tenés algún plan, algún proyecto? ¿Alguna rival a enfrentar? ¿Pretensiones de salir del país o algo así?

- Me gustaría salir afuera, claro. Es lo que más me gustaría. Más después de la gran pelea que hicimos en México contra Jackie Nava. Poder volver a México con alguna rival exigente sería ideal. Pero por lo que está ocurriendo en el mundo hoy día no sabés ni a quién apuntar. Hace 11 meses que no peleo.

- A eso quería llegar. Al tema económico. Ustedes, los boxeadores, si no pelean no comen. Vos tendrás ahorros, claro, no sé si estás actualmente en algún cargo político que te aporte otra entrada, pero de no ser así, los ahorros se acaban. ¿Cómo hacés?

- Mi cargo de Concejal en Tres de Febrero terminó en 2017. De ahí en más no tuve ningún otro cargo público. O sea que no tengo ninguna otra entrada que no sea del boxeo. Por ende, estoy viviendo de ahorros. Pero se está volviendo complicado.

- Vos sos campeona del mundo y desde hace rato. Sos la Tigresa Acuña, marca registrada. Pero imagínate las demás, incluso otras campeonas, que seguramente han dejado sus trabajos pensando en dedicarse plenamente al boxeo y no pelean nunca, y ahora menos. Ni siquiera entrenar pueden. ¿Qué opinás de eso, no sólo como boxeadora, sino también como personaje social y político?

- Que ahí deberíamos estar tocando no sólo mi tema, sino el de todos los boxeadores, campeones y no campeones, porque si bien algunos tienen algún otro trabajito, muchos habrán quedado en la lona y sin nada. Y si bien el Gobierno está dando esa ayuda de 10.000 $ estoy segura de que muchos no habrán podido entrar en esa franja, a la que creo que ingresaron 5 millones de personas. Pero muchas quedaron afuera. Y no todos saben cómo gestionarlo, ni tienen pc o celulares como para ejecutarlo.

- ¿Tenés algún proyecto pensado para eso. Alguna propuesta? ¿Cuál es tu visión?

- Mirá, sería importante que la FAB tome cartas en el asunto y piense en desarrollar algún esquema, así como hay clubes de fútbol que están viendo la posibilidad de que los jugadores empiecen a entrenar aunque sea. La FAB podría pensar en algo para abrir esas puertas.

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- Sí, pero cómo. Decirlo es fácil.

- Es algo para hablar a nivel nacional con el Gobierno en nombre de aquellos boxeadores que no tienen ningún tipo de ingreso. Esto nos tomó a todos por sorpresa, pero hay que reaccionar porque esto va a hacer que la economía familiar sea angustiante, si bien veníamos de crisis en crisis. Son entendibles los recaudos que está tomando el Gobierno. Ahora parece que se está juntando con sectores de la Economía y la Salud, pero muchos se están quedando afuera. Y no hablo de los deportistas solamente. Yo veo que también los actores, las obras de teatro, los restaurantes, en fin, muchos otros rubros se están quedando afuera de este sistema, o esta “ayuda” que ofrecen. Y lo peor es que ni saben qué será de su futuro. Está bien que no se puede hacer todo de una vez, lo entiendo, pero mientras tanto la gente se desespera.

- ¿Por qué estás tan de acuerdo con la cuarentena, si países que la aplican como nosotros como Francia, España e Italia –aunque la hayan aplicado un poco más tarde-, después de más de 30 días todavía siguen teniendo no sólo muertes de 500 y de miles de personas, sino también miles de infectados diariamente?

- Bueno, eso es por los asintomáticos, que ni siquiera lo saben, ni saben de quiénes estuvieron rodeados y por ahí le pasaron el virus. Además, mucha gente no tiene conciencia y va a fiestas o reuniones y contagia. Incluso a su grupo familiar.

- Pero después de 30 o 40 días de cuarentena debiera decrecer eso, y no sucede. Mueren y se contagian al mismo ritmo que otros que no la aplican a rajatabla, ni obligatoriamente. ¿Cómo se explica? Mientras tanto, otros que tampoco la aplican, como Bielorusia, Mongolia, Tayikistán y varios asiáticos más, pegados a China, tienen cero casos. ¿No está demasiado sobrevaluada la cuarentena?

- A ver; yo estoy de acuerdo con la cuarentena porque está haciendo que la curva no ascienda, y que se mantenga. Roguemos a Dios que descienda. Pero a la vez, económicamente nos está matando a todos. Si bien hay prioridades que se van adoptando –me refiero al Gobierno- yo creo que con el correr del tiempo esto se irá flexibilizando y tomando en cuenta otros recaudos.

- ¿Es necesario un poco más de equilibrio?

- Es que favorecieron a 5 millones de personas, pero si mal no recuerdo –porque los medios dieron diferentes cifras y no coincidieron unos con otros- se habían anotado como 15 millones y saltó el sistema. Ponele que algunos se hayan tirado el lance de cobrar algo sin necesitarlo, pero igual son muchas las personas que aunque no califiquen lo necesitan.

- ¿Bueno, pero cómo explicás o entendés lo de la cuarentena y sus efectos tan disímiles?

- Yo confío en que lo solucionen porque es cierto que la gente se sigue contagiando y muriendo, aunque estén en cuarentena. Pero es difícil. Me pongo en el lugar de los que tienen que tomar la decisión y tienen que ser muy cuidadosos. No es fácil, pero habrá que reverlo. Porque más allá de la salud, ningún argentino tiene que quedar afuera de este sistema de ayuda, no sólo las “pymes” y empresas.

- ¿Qué opinás del tema de las vacunas? Marat Safín –ex tenista ruso, Nº 1 del mundo-, entre otros que piensan como él, dijo que era un plan para instalar microchips en la población y que Bill Gates lo sabía y está detrás de eso. Incluso se ve en películas futuristas al respecto, de cómo se obliga a las personas a vacunarse diariamente con “una dosis”. Pero extrañamente los medios no replican estas cosas, siendo que están 24 horas con un mismo discurso y una misma campana, como en las dictaduras o el Holocausto.

- Escuché algo de los microchips y también que es para controlar a las personas. Si es para que cada uno esté cada vez más sano, pulgar para arriba. Si es para que cada vez haya menos enfermedades gracias a ese chip, perfecto. Ahora, si nos perseguimos con eso de que nos va a invadir y a manejar, ¿entonces qué pasa con las redes sociales?

- ¿Qué pasa?

- Las redes sociales ya se encargan de saber nuestros gustos, lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que pensamos, lo que no pensamos, lo que compramos, lo que no compramos, lo que vemos o dejamos de ver en la TV, entonces ¿de qué nos vamos a asustar si nos ponen un chip, si es para estar cada vez más sanos? Si gracias a ese chip las personas van a poder disfrutar de una vida saludable, estoy totalmente de acuerdo. No me da miedo que nos controlen porque ya lo están haciendo.

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- Pero tal vez no sea para eso.

- Ojalá ese chip sea también para vencer la diabetes, el SIDA, el cáncer, la obesidad, y enfermedades crónicas que hay en el mundo. Ahora, yo pienso: hay tantas enfermedades que vienen de hace tanto tiempo… ¿Y con la tecnología y la ciencia tan avanzadas, aún no se encontró una cura para el cáncer o el sida? ¿O para estas bacterias que se vencen con agua y jabón, o un poco de alcohol? Es un poco llamativo. ¿Cuántas veces hemos visto esas películas del futuro y pensábamos “esto no va a pasar”? Pero está pasando. El tema de las pandemias y de los virus son temas recurrentes en muchas películas desde hace tiempo. No sólo con ésta bacteria. Ésta es la más grave. Pero hace años que vienen con el tema. Y lo de las vacunas, yo cuando era chica no recuerdo que nadie se vacunara contra la gripe. Me atrevo a pensar que esta tecnología y estos avances médicos han sido creados más para perjudicar que para beneficiar a la humanidad, porque fíjate que cada vez hay más enfermos, y empiezan a aparecer enfermedades extrañísimas. Y no creo que sea algo de la naturaleza. No sé si compartís conmigo.

- Bastante contradictorio todo. Confiar, pero a la vez desconfiar. ¿Y entonces?

- Y entonces ni vos ni yo vamos a poder resolver esto.

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