Aprovechando el vacío legal que tienen los reglamentos de las aerolíneas en varios países asiáticos, que no dicen nada acerca de la comida, el joven intentó subir a su querido reptil con su original maniobra.
Pero el singular disfraz fue detectada por los agentes del aeropuerto internacional de Guangzhou Baiyun, quienes observaron algo extraño en el interior de la caja de hamburguesas que iba dentro de una bolsa de papel al pasarla por la máquina de rayos X.
Así, el infractor no tuvo más remedio que entregarle su tortuga a un amigo y emprender viaje en soledad.