La muchacha decidió acudir a realizarse un chequeo debido a intensos dolores abdominales que sentía, junto con intensos dolores abdominales y fue en ese momento, cuando recibió la noticia de que tenía un sex toy alojado en su cuerpo.
Haciendo memoria, la joven recordó una noche de lujuria y placer junto con su pareja, en la que ambos bebieron demasiado alcohol y que habían empleado un juguete erótico, el cual nunca más volvieron a ver.
Así, tras una breve intervención quirúrgica, los médicos lograron retirarle el consolador y que su vejiga volviera a funcionar con normalidad.