Liliana Chelli presenta los números de la suerte de la mano de Felipe, a quien esta semana lo acompaña su amigo el Duende FATUMIRINS.
El Duende Felipe te pide que lo sigas en Instagram @duendefelipeok y para comunicarse por cualquier pregunta al celular 11 5745 6102 por WhatsApp.
Fatumirins es un gran ser que, en la tradición esotérica de los Duendes, pertenece a una casta especial llamada Los Hilanderos del Hado o Duendes del Destino. No viven en bosques ni en casas… sino en las grietas del tiempo.
Sus características son de tamaño diminuto, y sus pelos del grosor de un cabello humano. Respecto de su apariencia, lleva túnicas hechas con hilos de estrellas y ojos brillantes como relojes de arena.
Teje y desteje según tu vibración. A cada decisión tuya, responde con un nuevo nudo o lazada, por eso ayuda a finales, karma o liberación.
Se trata de un Duende iluminado que gusta de ayudar a los humanos que se encuentran en apuros. Quienes lo invocan, pueden hacerlo mencionando su nombre, junto con el apodo "benévolo abuelo" seguido del pedido (suele agradarle mucho que lo llamen así).
Antiguamente en las familias de los pueblos Eslavos, el cabecilla de la familia salía al patio de su hogar con la intención de atraerlo, dejando la puerta abierta tras de sí y gritando "benévolo abuelo ven a mi hogar".
Esta Semana, el Duende Fatumirins te brindara tres números Mágicos, 491. ¡Tenelos en cuenta!
El número 4: equivale al "Duende del hogar". Se trata de un Duende muy ligado a la protección, confort, solidaridad, familia, amor, comunicación, respeto, peleas y reconciliación, ten presente este número si buscas un fin en común con otra persona.
El número 9: equivale al "Duende del fuego". Este elemental es la mismísima esencia la autodeterminación, el coraje, la voluntad, la pasión, el deseo, progreso, genialidad, combustible del alma, libertad, dador de vida y la chispa que enciende las más variadas ideas y gestas.
El número 1: equivale al "Duende de la lucha". Este Duende se nutre de la fuerza, de la nobleza, de la humildad, del fin en sí mismo y las ganas de proyectar y construir bases bien sólidas.