Mandatarios y figuras de la región salieron de plano a pronunciarse sobre la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, con un respaldo casi unánime de parte de los dirigentes afines y cercanos, que denunciaron un golpe de Estado, y la voz discordante del brasileño Jair Bolsonaro, en todos los casos con la red Twitter como canal de expresión.
Para Bolsonaro, la renuncia de Morales se debió a "las denuncias de fraudes", por lo que queda la "lección" de que los comicios "deben ser auditados". "La lección que queda para nosotros es la necesidad de que, en nombre de la democracia y la transparencia, se haga un recuento de los votos" y que "puedan ser auditados", indicó.
Pero un rato después, según el diario O Globo, fue más allá e ironizó con que "la palabra golpe es usada cuando la izquierda pierde" y aseguró que él no entraría "en esa narrativa".