Según destacó el defensor de la Tercera Edad porteño, Eugenio Semino, "entre el 28% y el 32%" de los decesos fueron de personas mayores que vivían en residencias. También advirtió "el estrés" de los cuidadores

El defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, indicó que "un tercio del total de los fallecidos por coronavirus Covid-19 residían en geriátricos" y advirtió que el personal "trabaja con un grado de estrés supremo".

Asimismo destacó los testeos que comenzaron a realizarse desde el Gobierno porteño a los y las trabajadoras de residencias geriátricas y pidió que "se haga la mayor cantidad posible, en forma sistemática".

En declaraciones a este diario, Semino detalló que "entre el 28% y el 32% del total de los fallecidos por Covid-19 en la Ciudad de Buenos Aires residían en geriátricos, esa cifra va oscilando según el estadio, por lo que es un promedio del 30%, un tercio de los fallecidos" por la pandemia.

También resaltó la situación por la que pasan las personas mayores residentes en establecimientos de larga estadía porque "desde el 20 de marzo y, en algunos lugares, incluso antes del aislamiento obligatorio, que están distanciados de la familia, no pueden tener el contacto físico", dadas las medidas de prevención para evitar la propagación del coronavirus.

Si bien se realizan videollamadas, Semino sostuvo que "esta modalidad no es habitual de esa generación, es difícil rescindir la presencia física, la falta del abrazo".

En este marco remarcó que las posibles "consecuencias son estados depresivos o la resignación", situaciones a las que hay que estar alerta.

De igual forma advirtió que "el personal trabaja con un grado de estrés supremo".

En este punto destacó que "la comunidad geriátrica se mueve en un espacio reducido, la relación es estrecha, cercana en lo personal, por ejemplo, cuando una cuidadora tiene que cambiar a una persona mayor se está cuerpo a cuerpo"

Además los establecimientos "son muy porosos, entra mercadería, al personal se les paga poco y trabajan en más de un establecimiento o trabajan en el geriátrico y luego en un domicilio, viajan una o dos horas en tren y colectivo y muchos viven en barrios populares, donde a veces no hay agua potable ni cloacas".

"Hay una situación potencial de doble circulación del virus. O la cuidadora se contagia en el barrio y lleva el virus al geriátrico, o realiza el camino inverso, y lleva la enfermedad del geriátrico al barrio", señaló.

También el especialista destacó que la sobrecarga del personal de las residencias geriátricas "por la merma ante las licencias por la cuarentena, por lo que se redujo entre el 10% y el 15% del personal y porque los familiares, quienes eran una rueda de auxilio, una ayuda para la hora de comer, no pueden entrar", dadas las medidas sanitarias.

En tanto, Semino indicó que el Gobierno de la Ciudad "hace unos quince días comenzó a testear" a los y las trabajadoras de los establecimientos de larga estadía para personas mayores, análisis que se repite "cada siete días".

Sin embargo sostuvo que "los testeos para el personal de la salud como el de los geriátricos tenían que haber empezado con la cuarentena misma y tienen que ser sistemáticos".

Y señaló que desde el área que preside en la Defensoría porteña "se pide la realización de la mayor cantidad de hisopados posibles".

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