Esta fecha busca concientizar sobre la conservación de la especie, cuya población africana cayó un 40% en las últimas dos décadas por la caza furtiva y la pérdida de hábitat.
Este lunes se conmemora el Día Mundial del León, una jornada destinada a generar conciencia acerca de la necesidad de preservar a este animal, conocido popularmente como el “Rey de la selva”, y advertir sobre los distintos peligros que amenazan su supervivencia.
La fecha también tiene como objetivo impulsar la protección de los leones y de los ambientes naturales en los que viven, además de visibilizar problemáticas como la caza ilegal, la reducción de su hábitat y los enfrentamientos que pueden producirse entre estos animales y las comunidades humanas.
La jornada tiene además un significado especial debido al caso de Cecil, el león asesinado en 2015 en el Parque Nacional Hwange, en Zimbabue. El animal fue cazado fuera de la zona protegida y posteriormente desollado por encargo de un dentista estadounidense. El hecho provocó una fuerte conmoción internacional y generó numerosas críticas y manifestaciones contra la caza furtiva en distintas regiones de África.
Según datos recientes, la cantidad de leones africanos cayó un 40% en las últimas dos décadas. La especie está considerada “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), principalmente debido a la caza indiscriminada y a la pérdida y deterioro de los espacios naturales donde habita.
Por su imponente apariencia, comportamiento y capacidad para defender su territorio, el león se convirtió en uno de los animales más reconocidos del planeta. Sin embargo, esta especie también presenta características particulares:
La especie enfrenta distintas amenazas y una de las más graves es la caza furtiva, una actividad ilegal que busca obtener ejemplares para comercializar su piel, carne y huesos.
Además, algunos animales son capturados para permanecer en cautiverio y ser vendidos como mascotas exóticas o utilizados en espectáculos privados de entretenimiento.
Otro de los grandes problemas es la transformación y reducción de su hábitat natural como consecuencia de la actividad humana en las regiones donde viven. A esto se suman las consecuencias del cambio climático, que modifican las condiciones de sus territorios de caza y afectan los ecosistemas de los que dependen para sobrevivir.