Hace pocos días se volvió a difundir en los medios masivos de comunicación una noticia de fuerte impacto: En Europa, ordenaron retirar un afiche publicitario por exceso de “photoshop”. Todos sabemos a esta altura que el photoshop, es la técnica que los diseñadores gráficos utilizan para modificar una foto y agregarle o quitarle elementos reales para darle la apariencia deseada. Así se puede rejuvenecer o avejentar varios años a la persona retratada, adelgazar, engordar y por qué no embellecer y dar a un rostro una apariencia que en realidad no tiene. Como todo avance tecnológico, depende del uso que se le da para identificar si se tratará de un beneficio social o si puede funcionar como un elemento de engaño, confusión que genere perjuicio en millones de ciudadanos. El caso probablemente más preocupante es la difusión de imágenes femeninas que muchas veces mediante modelos reales con extrema delgadez o mediante arreglos fotográficos de eliminación de arrugas e imperfecciones naturales de la piel, difunden un modelo de belleza alejado del promedio de la población, lo que además de frustración en las mujeres “reales” provocan males gravísimos como la anorexia, bulimia, adicciones a las cirugías, etc. Está tan incorporado a la lógica de la estética comercial femenina, que uno de los matutinos nacionales donde proliferan notas políticamente correctas, sobre las desgracias de la época con las crueles campañas publicitarias que promueven la extrema delgadez, tiene un suplemento “Mujer” un vez por semana donde las modelos nada tienen que envidiarle en escualidez a la actriz norteamericana Angelina Jolie recientemente internada al borde de la muerte por consumo de pastillas para adelgazar a pesar de tener algo así como 40 Kg de peso. Poco que ver con las voluptuosas y bien alimentadas señoritas que ilustran la contratapa del deportivo del “Diario Popular”. Otras críticas podrán hacerse al respecto de las fotografías con economía de vestimenta, de la “Chica del día”; si es que se quiere, probablemente provenientes del género femenino, pero no la promoción de la delgadez extrema. Volviendo al caso donde la acción de las instituciones públicas del viejo continente intervino en defensa del consumidor y en procura de la vigencia de un mercado bien informado y legalmente ordenando, corresponde transcribir una breve síntesis de lo acontecido para encuadrar la temática comentada en la columna de hoy: LONDRES (Notimex).- Uno de los anuncios publicitarios de maquillaje en el que aparece la actriz estadounidense Julia Roberts deberá ser retirado del mercado, debido al exceso de “photoshop” que se maneja en las imágenes, informaron medios locales. De acuerdo con lo publicado, tanto la campaña en la que aparece Roberts, como en la que participó la modelo Christy Turlington, deberán desaparecer después de que la oficina de control publicitario británico estableció que las fotografías están demasiado retocadas. “Las fotografías con la cara de Roberts, de 43 años, están demasiado retocadas y confunden”, informó la oficina, quien también criticó las imágenes tomadas a la top model de 42 años. La parlamentaria liberal-demócrata Jo Swinson se quejó ante la oficina al señalar que “en tiempos en que la belleza tiene una alta valoración y las jóvenes presentan cada vez más trastornos de la alimentación, L’Oreal genera con sus publicidades la impresión de que el maquillaje puede hacer milagros”. La empresa que contrató a Roberts y Turlington para dos marcas diferentes de maquillaje afirmó que la publicidad muestra efectos realmente alcanzables con sus productos; no obstante, la marca de cosméticos admitió haber dado una “ayudita digital”. Al respecto, la Advertising Standards Authority (ASA) solicitó que todos los anuncios de cosméticos presenten una prueba de la cantidad de retoques que realizan, con el objetivo de mantener un grado de honestidad en la publicidad. Hay varios puntos y aspectos relativos a la “Defensa del Consumidor” que podemos rescatar con relación a la nota: En primer lugar que como hemos dicho en otras oportunidades los contenidos publicitarios integran el contrato de consumo y no puede allí colocarse precisiones que no sean ciertas u objetivas. De nada vale ese señalamiento habitual sobre todo en publicidades de automóviles “Foto no contractual”. Es un instrumento para abundar en la información al consumidor antes que como una herramienta par a lograr más ventas. En segundo lugar, los anunciantes son responsables por las conductas sociales que sus acciones generan y no pueden desentenderse de los males modernos como la bulimia, la anorexia y otras cuestiones ya señaladas precedentemente. Finalmente la necesidad de aumentar los cuidados y controles a la hora de la difusión de imágenes publicitarias. Para el caso es interesante citar la intención en EE.UU. de aprobar una ley para prohibir el uso de photoshop en las publicidades; llamada “Ley Anti-Photoshop” o también “Ley de Autoestima”, que entre otras cosas regularía el retoque digital de los modelos, actores y actrices en las revistas y en los anuncios. Ese intento legislativo, y la noticia sobre el afiche son buenos ejemplos para imitar, antes que otras insípidas modas publicitarias.