La combinación de menor cosecha, conflicto bélico y trabas logísticas lleva el precio del pistacho a su nivel más alto desde 2018.
El conflicto generado por el ataque de Israel y los Estados Unidos a Irán sumó un nuevo capítulo a sus consecuencias económicas, como el fuerte aumento del precio del pistacho a nivel global.
El fruto seco, ampliamente consumido tanto en forma directa como en productos elaborados, depende en gran medida de la producción iraní, y esa concentración lo convierte en un mercado altamente sensible a crisis regionales.
El aumento de precios responde a una combinación de factores, por un lado, una cosecha menor en 2025 que redujo la oferta disponible, y por el otro, las tensiones internas y las sanciones que ya habían afectado el comercio.
En este escenario, “las perturbaciones en Oriente Medio impactan directamente en este mercado”, explicó el analista Nick Moss.
Las dificultades para exportar hacia mercados clave, como India, generan un efecto dominó. Menos producto disponible implica una mayor competencia entre compradores y precios más altos.
A esto se sumaron posibles complicaciones en las rutas comerciales hacia los centros estratégicos como Emiratos Árabes Unidos y Turquía.
El precio alcanzó en marzo los 4,57 dólares por medio kilo, el valor más alto desde 2018, pero el impacto podría ir más allá.
Desde la industria alimentaria ya anticipan cambios en productos derivados. “El sabor a pistacho podría volverse menos común este año”, advirtió un referente del sector.