"No tengo pudor alguno en decir que me enrolo de lleno en el proyecto de Pepe Mujica", dirá al promediar la charla Ana Prada, con una naturalidad que esta tierra, la argentina, paradójicamente de debate permanente, no suele permitir. Cuando la uruguaya dé el último concierto afiliado a su tercer disco, Soy Otra (el sábado desde las 21 en ND/Teatro, Paraguay 918), faltarán apenas unas horas para que se vote en su país. Y días atrás cuando se realizó la entrevista telefónica, la cantora estaba en medio de la campaña electoral en la que participa no en la categoría presidencial sino en la de senadores, apoyando el Espacio 609 del actual jefe de Estado y actuando en sus actos junto a Pata Kramer. Luego en la nota hablará de cómo su vida fue colando en la música la militancia por la diversidad, del misterio de la canción y de aquella sorprendente irrupción como autora, rápidamente atendida de los dos márgenes del Plata.
Viaja en el tiempo, pero no tanto, ya bien entrado el siglo. "Fue un proceso raro porque yo me consideraba intérprete -tenía una trayectoria de quince años, fundamentalmente como parte del grupo vocal La Otra-. Carlos Casacuberta -Peyote Asesino, productor de Frontera de Jorge Drexler- vio algo que yo había escrito y me propuso que le llevara una canción todos los viernes. Le interesaba investigar si había un carretel detrás del hilo. Me gustó ese planteo, ese juego de obligarme a producir, así que cada viernes iba a su casa que está frente al puerto de Montevideo. Le caía con la guitarrita para mostrarle lo que había hecho esa semana y ahí maqueteaba el tema. Yo tenía algunas cosas hechas con Pata Kramer, pero ahí las hacía sola. La primera fue Amargo de Caña y después Soy Sola" , que luego titularía su primer disco solista.
Llamó la atención la madurez que ya había ahí.-Ja, sí ya estaba madura, pero de vieja, de grande. Mirá, tenía madurez en la vida, pero no oficio de compositora. A medida que vas componiendo adquirís determinados piques (uruguayo para "yeites") pero en realidad no sé cómo funciona. Es encontrar una emoción y ponerle palabras, melodía y ritmo.
Ya avanzada, tuviste un encuentro de posgrado con Teresa Parodi.
-Con Teresa fuimos amigas primero. Le gustó la lucha de esa uruguaya que referenciaba otras peleas, las suyas de cuando estaba recién llegada de Corrientes. Nos hermanamos en esa cuestión. Me enseñó mucho. Y lo que me contó de Violeta Parra, de Víctor Heredia, de Mercedes Sosa... Me invitó a un show y después empezamos a componer. Compusimos juntas como jugando -sacaron el disco Y Qué Más con esos temas-. Es una mujer increíble. Me amparó mucho cuando yo estaba casi viviendo en Buenos Aires. Tengo la edad de su hija mujer, así que me dio refugio como si fuera su hija. Y cuando profundicé en su obra comprendí el honor que era...
Ahora estás cerrando el proceso de tu tercer disco.-Sí, pero también toda la trilogía de Soy Sola, Soy Pecadora y Soy Otra. Es una trilogía que se nombra autorreferencial, pero escuché de un periodista y tomo porque me gusta, que es la trilogía del despojo, es en realidad el camino en el que salí de mí misma y saqué para afuera cosas que me movilizaron mucho. Poner en un objeto pedacitos de tu alma es una forma de despojo. Es decir "así soy" y mostrarme crudamente, desnuda.
Se viene una nueva etapa. ¿Estás componiendo para otro disco? ¿Por dónde pasará?
-Cada disco es un racimo de canciones que después de dejar plasmado te lo sacás de encima sin culpa. Soltás y empezás con otros discos otros proyectos. Estoy componiendo con Patricia Kramer y pensando en un cuarto disco. Lo único que tengo claro es que "no soy nada". No va a ser de nuevo Soy... Estoy feliz por el crecimiento como persona y en una etapa de fermentar un cambio... Pienso en un disco con folklore y más baile. Un disco con polcas, chacareras, más bailador. Pero con la misma intensidad pienso en un disco oscuro con letras difíciles. Pero hoy, hoy, estoy mucho con Pata e involucrada con la lista del Frente Amplio -una de las que presenta ese espacio, todas con Tabaré Vázquez de candidato a Presidente- que lleva al Pepe como candidato a senador.
En Argentina hay sectores que cuestionan a los artistas que se involucran en política.
-Acá en Uruguay hay gente que piensa así y gente que no. En principio, nosotros entendemos que toda manifestación artística es política. Ahora a mí la forma de tomar partido más explícita me salió... No es que busqué hacer política. La defensa de la diversidad sexual y de la igualdad de género, canciones como Soy Pecadora o Tu Vestido y mi vida misma me pusieron en ese lugar, al que no apunté adrede. Después acepto hacer campaña, junto a muchos otros artistas, porque creo que es la opción más progresista que hay y porque ha hecho mejor el país. Por ejemplo, hoy tenemos niveles de desempleo tan bajos como en los años 70... Te podría hablar mil horas de lo que se hizo, del proyecto... No me da pudor ni vergüenza decir que me enrolo en esto. ¡Me hace feliz! Y en general pienso que los artistas, que somos visibles por estar en un escenario, tenemos una herramienta para poder despertar consciencia que hay que aprovechar. Tantos próceres como Daniel Viglietti o Alfredo Zitarrosa defendieron este rol de meterte en causas que trascienden tu propio interés.