El actor y director sentó las bases de una escuela teatral que dejó huella. Si bien alguna vez trabajó en TV, se volcó definitivamente al escenario. Sus restos son velados en su domicilio de Palermo y hoy será inhumado.
Hugo Midón, actor y director que fue puntal del teatro para chicos, falleció ayer al mediodía, a los 67 años, en su domicilio a causa de un tumor que lo aquejaba desde agosto de 2009. Allegados al insustituible creador de teatro para niños, nacido en Valentín Alsina el 27 de febrero de 1944, informaron que el velatorio se extenderá hasta las 14 de hoy en su domicilio del barrio de Palermo, cuando sus restos sean trasladados al cementerio de Chacarita para ser cremados. Midón fue sin duda la personalidad más importante en lo referido a teatro para chicos, un rubro del que Buenos Aires puede enorgullecerse en cantidad y calidad, ya que en las últimas cuatro décadas no quedó ninguna generación aficionada al género que no hubiera visto sus piezas. Desde la inicial La Vuelta Manzana, un éxito que comenzó en 1970 y se prolongó por varias y distintas temporadas, no sólo se dedicó a escribir y dirigir, sino que sentó las bases de una escuela teatral que dejó su huella. Había debutado como actor en 1967 en Los Caprichos del Invierno, del especialista Ariel Bufano, creador del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín, y se caracterizó por fustigar los métodos escénicos y televisivos con que se trataba a los chicos. Para él el infante era un ser sensible y además inteligente, razonador, al que en su formación había que darle diversión pero también respeto, por lo que su tarea, que abarcó alguna vez la TV, se volcó definitivamente al escenario. Sin embargo, el paso por la pantalla chica le proporcionó una síntesis y un “swing” que pronto volcó a lo que más le interesaba, combinados desde luego con su espíritu inquieto y a su insobornable voluntad de ser auténtico con el público menudo. Placer y juego en el teatro Sus piezas tenían y seguirán teniendo la característica de encantar también a los mayores, siempre a fuerza de interés, belleza y una concepción que entendía el teatro como una fuente de placer y juego. Hasta los títulos de sus obras eran anzuelos para el interés: Narices, Vivitos y Coleando, Locos Re-cuerdos, Cantando Sobre la Mesa, El Imaginario, Popeye y Olivia, Huesito Caracú, Stan y Oliver, Derechos Torcidos y Pajaritos en la Cabeza tuvieron la garantía de su efectividad, sostenida siempre por la música de su amigo Carlos Gianni y elencos certeros. Midón eligió intérpretes como Alberto Segado, Perla Szuchmacher, Omar Calicchio, Diego Reinhold, Cristina Moix, Roberto Catarineu, Carlos March, Andrea Tenuta, Gustavo Monje, Florencia Aragón, Fabio Posca, Ana María Cores y Divina Gloria. En 1984, los intérpretes de Narices -March, Tenuta y Catarineu- se sorprendieron sobre el final de una función cuando un imponente caballero italiano llegó a camarines para felicitarlos: era Vittorio Gassman, por entonces en gira en Buenos Aires, en compañía de una nieta. “En la Argentina no se puede hablar de teatro para niños sin hablar de Hugo Midón”, resaltó el músico Gianni, antes de referirse al cuadro que empujó a la muerte a su amigo: “A Hugo se le declaró un tumor en agosto de 2009 y desde entonces era esperable para todos este triste desenlace”. En 1982 Midón formó el Centro de Formación Teatral Río Plateado, donde fue director y docente, y a lo largo de su extensa trayectoria se hizo acreedor de varios galardones, como los Premios ACE, ARGENTORES, Podestá, Teatro del Mundo, Clarín y Konex, algunos de ellos en más de una oportunidad. Los restos del autor y director teatral fallecido son velados en su domicilio del barrio porteño de Palermo. Allí mismo, sus amigos y admiradores dan el último adiós antes de que sus restos sean enterrados en el cementerio de la Chacarita. “Trabajamos 40 años” El músico y compositor Carlos Gianni, autor de las melodías que nutrieron las piezas teatrales creadas por Hugo Midón, consideró que “fuimos compañeros de ruta durante 40 años e iniciadores de una manera distinta de hacer teatro para niños”. “Nos propusimos que el teatro para niños pudiera ser disfrutado y atendido también por los adultos y, en esa decisión, entrábamos todos: los que lo hacíamos, los chicos y también los padres”, describió Gianni. Aunque juntos urdieron una producción imponente en calidad y en cantidad en la que destacaron La Vuelta a la Manzana, la saga de Vivitos y Coleando,Narices, El Salpicón, Stan y Oliver, La Familia Fernández, Objetos Maravillosos, y Huesito Caracú, el músico subrayó el genio de su compañero fallecido ayer, a los 67 años. “En la Argentina no se puede hablar de teatro para niños sin hablar de Hugo Midón”, resaltó Carlos Gianni antes de referirse al cuadro que empujó a la muerte a su amigo. Al repasar ese difícil trance, el creador agregó que “en cuanto se pudo, la familia decidió llevarlo para su casa tratando de darle la mejor calidad de vida en esas circunstancias”.

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