La actriz revela como construyo el personaje de la Presidenta. Explica que la representación esta basada “mas en la mujer que en la política”, afirma que “muchas de sus cualidades me generan admiración”, y aclara que las administraciones no dependen de los cómicos.
Fátima Flórez devela a qué mecanismos recurre para lograr que las imitaciones que realiza se ajusten al máximo a la realidad, en especial la interpretación que encarna domingo tras domingo de la Presidenta en el ciclo periodístico de Jorge Lanata.
¿Qué rasgos tomó de la personalidad de Cristina Fernández?
-Mi imitación está centrada más sobre la mujer que sobre la política. Cristina es una bella mujer, muy sensual y coqueta. Al margen de ser el personaje más influyente e importante de la actualidad política argentina, es muy rico en matices y gestos, que exacerbo para armar una suerte de caricatura, con el fin que resulte graciosa y atractiva para el público.
En esta imitación, ¿busca la caricatura de Cristina?
-Sí, pero sólo caricaturizo sus rasgos más notorios. La idea es exacerbar sus gestos y sus latiguillos para que resulte divertida, pero sin deformar a la persona real. Mi caracterización no la deja mal parada estéticamente. Por supuesto, debo hacerla graciosa, pero siempre sin perder la brújula y con el debido respeto a su investidura. Intento hacerla lo más parecida posible, como repetir las últimas letras de cada frase tres veces, remedando la cámara de eco que tiene su voz en cada discurso y además la manera en que se acomoda continuamente el cabello y su manera de expresarse, a través de sus manos.
Imitarla, ¿qué responsabilidad le acarrea?
-El hecho de saber
que hay millones de miradas puestas en esa imitación. No niego que me
genera una responsabilidad que otros personajes no me producen. Mi
responsabilidad pasa por hacerla lo más lograda posible.
¿Qué le inspira la figura de la Presidenta?
-Ante todo, respeto. Muchas de sus cualidades me generan admiración. Sobre todo, llevar adelante cada discurso sin leer, su increíble memoria para retener cifras y su capacidad para debatir sobre temas que hacen a las distintas áreas que conforman su espectro político.
Al imitar, ¿qué límites no transgrede?
-En el caso de Cristina, como no soy una experta en política, lo dejo todo librado al buen criterio de los guionistas, que son muy buenos y reconocidos en el medio, pero con lo que no me meto es con enfermedades, desgracias personales, personas fallecidas y lo que tenga que ver con lo íntimo y personal de cada personaje.
Hacer una imitación política en esta coyuntura con un gobierno que no acepta la critica y a veces el disenso, ¿qué implica?
-Yo soy una simple
humorista que intento hacer mi trabajo lo mejor posible. Estoy
contratada por el canal hasta fin de año y cumplo con mi labor de
acuerdo al contrato vigente. Es para lo que me preparé y me sigo
preparando. Cuando arranqué en el programa muchos me dijeron que tuviese
cuidado, que mirase con quiénes me estaba metiendo. Pero yo, si algo
tengo por seguro, es que ningún humorista hace que un gobierno caiga o
perdure, los gobiernos perduran o caen según las cosas buenas o malas
que hacen. Es muy pueril pensar que, como escuché muchas veces, la
imitación de Freddy Villareal de De la Rúa lo desestabilizó. Si De la
Rúa cayó fue por sus propias ineptitudes y su mala gestión al frente del
país. La gente no come vidrio. Cuando la gente está bien lo sabe
reconocer en las urnas, y si está mal tiene el mismo camino para decir
no y cambiar el rumbo. No tengo discurso político, pero creo
fervientemente en la democracia. No considero oportuno ni necesario que
los artistas nos metamos en política. Al ser una persona pública y
reconocida, mi opinión podría estar influyendo en la gente y no es mi
intención, y mucho menos mi objetivo. Mi único fin es arrancarle a la
gente una sonrisa y si lo logro, soy la persona más feliz del mundo.
-¿En qué se reconoce influenciable?
-Antes me decían algo y me quedaba con esa película en la cabeza. Ahora, lo que me dicen lo tomo con pinzas y analizo todas las cosas antes de decidir.
-¿Alguna vez sintió deseos de matar a alguien?
-Nunca. Es más, pasa una cucaracha cerca y en lugar de matarla la echo hacia afuera con una escoba. Sería incapaz de matarla.
-¿Qué da sentido a su vida?
-Mi familia, mis amigos y estar bien con mi pareja. No deliro con cosas imposibles.
comentar