El destacado cineasta y creador de dos de las franquicias más redituables de la pantalla llega a las 7 décadas y media y recordamos varios puntos importantes de su vida y su trayectoria

Muchos críticos podrán decir que George Lucas (Modesto, California, 1944) no es un buen director. De los pocos títulos que componen su filmografía, hay algunos consagrados por la crítica como American Graffiti (1973) y otros como el episodio II de Star Wars, que figura entre las peores de esa franquicia. En su faceta de productor, Lucas parece tocado por la varita mágica de un mago malvado, como responsable de algunos de los films más desgraciados en lo que a taquilla se refiere como Willow (1988), Howard el Pato (Howard The Duck, 1986), Laberinto, donde todo es posible (Labyrinth, 1986) o la inédita en Argentina Red Tails (2012).

Pero, a pesar de estos resultados, Lucas es una de las personas más respetadas en Hollywood por haber creado dos de las franquicias más populares y exitosas del cine internacional: Star Wars e Indiana Jones.

Como un homenaje en el día en que cumple 70 años, haremos un repaso por siete momentos de su vida que cambiaron la cinematografía para siempre.

Star Wars

Cuando en 1971 George Lucas comenzó a buscar un estudio que financie su “ópera espacial”, sólo logró interesar a los dueños de Universal Pictures que le firmó un contrato por American Graffiti y Star Wars, aunque luego, viendo el costo que tendría el film, se echó para atrás. Con una historia muy compleja que contenía mucho material de ciencia ficción que incluía conceptos de la metafísica, Lucas tuvo que pulir muchísimo el guión hasta simplificarlo de manera contundente. Por eso, el Episodio IV de Star Wars fue el primero en producirse y fue 20th Century Fox el estudio que bancó el proyecto pero hasta ahí nomás. Fue por eso que el propio realizador tuvo que salir a comercializar los derechos del merchandising, con todos los licenciatarios.

Star Wars_ Episodio IX – Tráiler Oficial
Panel de "The Mandalorian" en la Star Wars Celebration

El resto, es historia: la película se convirtió en una de las más taquilleras de todos los tiempos y se convirtió en un referente de la ciencia ficción y los efectos especiales, al punto de que se creó todo un imperio comercial a su alrededor.

De carpintero a superstar

Harrison Ford era un actor que había comenzado su carrera en 1963 con pequeños papeles en la televisión y el cine. Sin embargo, no lograba trascender en el medio, por lo que debía ganarse la vida a diario como carpintero.

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<div>Una foto que compartió el músico Sergio Mendes con Harrison y que data de 1970 <br></div><div><br><strong></strong></div>
Una foto que compartió el músico Sergio Mendes con Harrison y que data de 1970

Sin embargo, de tanto en tanto, Harrison tomaba trabajos para construir estudios de grabación, y sets de filmación, y en uno de ellos conoció a George Lucas, el único que supo ver su carisma insoslayable. De esta manera, Harrison se quedó con el papel de Bob Falfa en American Grafiti (1973) y allí comenzó una leyenda que lo llevaría a interpretar a dos íconos del cine: Han Solo en Star Wars e Indiana Jones, en su (por ahora) tetralogía de películas. Pero además, Ford también obtuvo otros grandes papeles que lo terminaron de consagrar en su carrera como el detective Rick Deckard de las dos entregas de Blade Runner, Jack Ryan, el doctor Richard Kimble de El Fugitivo (The Fugitive, 1993) o el policía de Testigo en Peligro (Witness, 1985)

Lucasfilm

Para realizar Star Wars, y ante la escasa financiación que aporto 20th Century Fox, George Lucas debió convertir a Lucasfilm, una productora que había fundado en 1971 para llevar adelante American Graffiti.

Sin embargo, el éxito de Star Wars le pegó a Lucasfilm por donde menos se lo esperaba: a través de las licencias. La película generó más ganancias a través de los muñecos de la compañía Kenner (que salieron seis meses después del film), figuritas, comics y ropa que en la taquilla y eso terminó de convertir a Lucas en un verdadero emperador de Hollywod.

Nadie la había visto venir, pero el cineasta era, además, un gran visionario, así que armó un imperio de merchandising que no sólo aprovechó el momento para vender sus licencias sino que se las arregló para mantener vigente a la franquicia durante el receso 1983-1997 con reediciones en video, comics y novelas.

Pero, además, Lucas invirtió todas esas ganancias para ampliar los límites de su empresa, al punto de financiar proyectos de cine y dividir su empresa en grandes unidades de negocios basadas en la calidad de sus servicios como Industrial Light and Magic, Skywalker Sound, Lucasfilm Animation, Lucas Books (Del Rey Books) y Lucas Online.

Si hasta hubo una unidad que comenzó a trabajar en la animación computada en 1979, y que fue vendida a Steve Jobs en 1986. El genio de Apple le puso unas cuantas fichas y logró que trascendiera como Pixar Animation Studios, que fue absorbida por Disney en 2006 y se convirtió en unas de las productoras más exitosas y nominadas de la historia del cine.

De una idea a un imperio

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Fue tal la complejidad de los efectos especiales que se requirió para la Star Wars original que no había un estudio que los realizara, por lo que Lucas y su equipo debieron ir ingeniándose sobre la marcha, y en estas reuniones terminaron dando a luz a Industrial Light and Magic (ILM), la compañía más grande de Hollywood, que ejerció el predominio absoluto hasta la llegada de Weta Digital y otras competidoras.

Sita originalmente en Van Nuys (California), la compañía fue trasladada a San Rafael y en la actualidad funciona en el edificio que ocupó en algún momento el presidio de San Francisco. El equipo original de ILM estaba compuesto por John Dykstra, Dennis Muren, Richard Edlund, Joe Johnston y Phil Tippet, que se convirtieron en referentes indiscutibles del género y educaron a miles de “magos” que maravillan al público en la actualidad.

Algunos de los trabajos más destacados de ILM fueron, además de las 11 películas de Star Wars filmadas hasta el momento, para otras franquicias como Star Trek, Harry Potter. Volver al Futuro (Back to the Future) y Jurassic Park, entre cientos de películas.

Indiana Jones

Cuando el furor de Star Wars estaba en su apogeo, Lucas decidió regalarle al mundo a otro personaje fundamental del cine de la década de 1980: el arqueólogo Indiana Jones. Si bien decidió cederle a su gran amigo Steven Spielberg la dirección de Los Cazadores del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), Lucas colaboró en la concepción del personaje, y por sobre todas las cosas aportó al protagonista fundamental: Harrison Ford.

Si bien en un comienzo, los realizadores pensaron en Tom Selleck, que por ese entonces comenzaba a romperla como el detective protagonista de la serie Magnum (Magnum P.I., 1980-1988), ambos decidieron decantarse por el actor que había hecho estallar Star Wars, y no se equivocaron ya que hasta la fecha, las cuatro películas no sólo han generado miles de millones de dólares en recaudación sino que también han pasado a formar parte de la cultura pop con decenas de imitadores que no le han llegado ni a los pies.

American Zoetrope

La amistad que Lucas trabó con Francis Ford Coppola en sus años de universidad, los llevó a ambos a fundar en 1969 American Zoetrope, una de las productoras de cine independiente más exitosas de Hollywood que en agosto de este año cumplirá sus primeros 50 años de vida.

A través de la misma, Lucas estreno sus primeros dos films (American Graffiti y THX 1138), antes de fundar Lucasfilm, en tanto que Coppola, que sigue siendo uno de los dueños junto a sus hijos Roman y Sofía, produjo a través de la misma varios de sus más grandes éxitos como Apocalypsis Now (1979), Dracula (1992) y también Tetro (2009), filmada en la Argentina.

escena clásica de Apocalipsis Now

Pero además de esto, la compañía también sirvió como productora de los más grandes directores del mundo como Akira Kurosawa, Jean-Luc Godard, Win Wenders, Tim Burton, Kenneth Branagh y Godfrey Reggio, entre otros,

En el mejor momento

Cuando a fines de 2012 se conoció la noticia de la venta de Lucasfilm, más de uno se llevó la sorpresa de su vida. Pero lo cierto es que Lucas expresó sus deseos dedicarse a la filantropía y dejar sus franquicias a los más jóvenes para que sigan desarrollando historias basadas en sus personajes. Eso sí, en el proceso embolsó nada menos que 4 mil millones de dólares, la mitad en efectivo y el resto en acciones de Disney, como para que le siga rindiendo.

Desde ese momento, George Lucas continuó trabajando con su compañía pero ya no como presidente (le dejó su puesto a su legendaria amiga Kathleen Kennedy) sino como un “consultor”, que hace acto de presencia en los estrenos y entrevistas de prensa.

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