-¡Vivan los riesgos! El lugar instalado me suena mucho a comodidad. Y no sale nada bueno de mi porque me achancho. Cómodo es el sillón, la cama. Pero cuando alguien te dice que en la vida está cómodo, no me genera atractivo. Además, no es afín con el periodismo y con la televisión, menos. Cuando más me empiezo a sentir cómodo en un lugar, es cuando más me empieza a picar el bichito de salir hacia otro lugar. De todas maneras, yo no sentía que estaba cómodo en donde estaba. Instalado, si. Hacer algo que divierta en una tele donde la gente se aburre muy rápido, generaba un desafío diario. Soy muy autocrítico.
-Estás poniéndote al frente de un programa que ya es conocido con un estilo y está asociado a la conducción de Santiago De Moro, ¿Vas a remar con la imagen de lo que fue?
-Eso puede ser visto negativa o positivamente. Si pensás en que la gente va a comparar y solo va a querer ver a Del Moro, probablemente no funcione. Si hacés un programa desde ese lugar, arrancás perdiendo. Y yo no me siento en esa posición. Trato de verlo desde el lado positivo. Quizá, la gente descubre un conductor que va a proponer otra cosa. Ojo, reconozco que es distinto a empezar un programa nuevo donde, también corrés el riesgo, de arrancar con una marca que no existe. Acá tenés una marca que te avala y que hay que honrar porque es un programa exitoso.
-¿Pensás en cómo te vas a llevar con la exposición que va a generarte la conducción?-Cuando hablo de anfitrión, no digo de una cosa débil. Es un perfil más amplio donde podés jugar con más elementos. Por momentos podés ser duro, marcar territorio, ser amable con los invitados, por eso también habrá un panel que va a jugar con distintos perfiles. Siempre digo que el panel es el que hace el trabajo sucio. A veces, el panelista está para hacer la pregunta que el conductor no quiere hacer. La exposición está todo el tiempo. Sobre todo ahora con el tema redes sociales y con el medio, siempre tenés un grado de exposición fuerte, sobre todo si jugás intenso. ¡Y yo siempre juego fuerte! Siempre pienso en una cosa más macro, que tiene que ver con el público, más que con la interna. A mi me tiene que ir bien en tanto y en cuanto, lo haga bien. Que no va a ser mejor ni peor que Santiago. Mientras yo me enfoque en eso, lo otro viene por añadidura.
-Días atrás, Santiago Del Moro tuvo amables para con vos. ¿Estabas esperando sus palabras o no te interesaba?-No es un elemento cualitativo que uno espere o no espere. Está bueno que la persona que deja el programa y es su creador, dueño, como le quieras llamar, te tire buena onda. Me parece que es algo que suma. Pero de verdad lo pienso en función de lo que voy a hacer yo. Capaz que a el le gusta o no le gusta como sea su programa conmigo. A mi me gustaría que le guste, por supuesto. Creo que lo va a ver como lo vería yo. Y si tengo una buena devolución, buenísimo.
En cuanto a lo que podremos ver el 1º de enero y los días sucesivos, Lussich adelanta que "La idea del nuevo Infama no es patear el tablero. Las cosas que funcionan de Infama, la que son su sello personal, van a quedar. Lo que va a cambiar es el estilo del conductor y, a partir de eso, hay cosas que se van a incorporar, que tienen que ver conmigo. Arranco con el verano y creo que, probablemente, va a hacer más ruido Carlos Paz. Igual, creo que va a ser una temporada que va a dar en sus dos destinos teatrales más fuertes y siempre es atractivo para cubrir". i
Con voz propia, Rodrigo se define, sin prejuicios ni temores y con gran cuota de autocrítica. "Vengo de una casa de familia hippie media disfuncional. De padres que en los años setenta andaban en las ferias de artesanías, con suecos, vivíamos en casas tomadas. Vivimos acá, en Montevideo y en Brasil. Mis abuelos eran muy conservadores y más o menos fueron mis referentes y refugio para tanto bardo. También, vengo de padres que me criaron con mucha libertad que se conocieron estudiando teatro. De chico jugaba a imitar a Andrés Perciavale, así que esto lo siento como un paso. He vivido en muchas casas, tuve muchos barrios, escuelas, por eso puede ser que no me asusten los cambios. Jamás me estresa mudarme. Soy un busca. Uno es muchas vidas en una vida. Soy un montón de Rodrigos. Soy bastante distinto a lo que muestro en tele. No podría estar todo el día a los saltos. Me considero conservador, casero, tengo pocos amigos pero al aire tengo una pasión que no me la da nada en la vida", compartió.
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