Popular por su rol de Juani/Juan en "100 Días para Enamorarse", la actriz fue una niña con autismo en la novela El Elegido, una adolescente secuestrada en El Jardín de Bronce y una víctima de abuso en la reciente obra teatral Jazmín de Invierno

Consciente de que es considerada la “chica del momento” y que hoy las miradas están puestas en su virtuosismo interpretativo y en la capacidad para componer personajes complejos y transgresores, Maite Lanata, la revelación de la tira "100 Días para Enamorarse", transita su gran presente con naturalidad y sabiduría. Con sus cortos 18 años, quién interpreta a Juani/Juan, la chica trans que asoma todas las noches a las 21:45 por la pantalla de Telefe, es la misma que se supo desdoblar en una niña con autismo en la novela El elegido, en una adolescente secuestrada en la actual serie El Jardín de Bronce o en una víctima de abuso en la reciente pieza teatral Jazmín de invierno, entre varios trabajos comprometidos.

Sin ninguna duda, es la predilecta para colocarle voz y expresión a roles singulares y significativos. “Estoy muy contenta con todo lo que está pasando, con la televisión, con el teatro. Son personajes muy fuertes y eso está bueno porque te moviliza mucho más. Mueve fibras cuando encarno personajes comprometidos. Justamente está bueno cuando mueve esas fibras porque se transmite”, desliza en exclusiva en la última entrega de Premios ACE en la que fue nominada por la obra Jazmín de Invierno.

Este trabajo en teatro estaba bueno porque iba con flashback de chicos y chicas. Está bueno manejarme por ahí en el grado de niñez y de más adulto, jugar con las voces y modificarlas. Estaba muy bueno”, agrega de la pieza que recreaba hasta hace poco junto a Silvina Bosco y Roberto Vallejos; un thriller social basada en hechos reales que relataba la historia de una niña secuestrada a temprana edad, y obligada a convivir con sus captores en completa familiaridad. “No me afecta en lo personal lo que hago. Hay veces que las escenas son más fuertes y sí. Capaz que afecta un poco, pero no”, duda respecto al tenor de sus marcadas composiciones y el peso personal.

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Quién fuera Alma Bilbao, la hija autista de Pablo Echarri y Leticia Brédice en El Elegido, Luna Lunati, la nena secuestrada dentro de la cárcel en la primera temporada de El Marginal; la controvertida Inés en la miniserie Estocolmo, la desaparecida Moira Danubio en El jardín de Bronce y la inocente Julia en la película Mía, tiene ahora la responsabilidad de ser la cara de los adolescentes transgénero. “Sí, totalmente”, asume Maite con radiante simpatía. “Creo que la tira motivó a muchos a que avancen o a que sientan lo que verdaderamente son. Está bueno eso, les abrió a muchos esa posibilidad”, dice de lo que generó su rol en 100 días para enamorarse, quizá el personaje de ficción de la televisión argentina más conmovedor de los últimos tiempos.

“Yo creo que cambió todo en la tele. Esto sirve para concientizar y poner en la sociedad temas que aún siguen siendo tabú. Y con este personaje que también se vio todo el trasfondo y cómo fue cambiando y elaborando lo que sentía. Porque no fue sólo mostrar a un chico trans sino cómo fue ese tránsito y está bueno eso. Yo creo que la gente está preparada para ver otras cosas ahora. No sé si es por este personaje, pero creo que abre posibilidades hacer otros personajes así, comprometidos con lo que se vive socialmente en este momento”, da cuenta la chica de sonrisa ancha y enorme talento. “A mí no me tienen tanto como referente porque saben que no soy yo la que transita todo eso que le pasa al personaje, sino que se mira a los verdaderos ejemplos. Todo se deriva un poco hacia Lautaro Giménez o a Lautaro Villanueva que son chicos trans que pasaron por eso y pueden dar mejores consejos y vivencias”, aclara luego.

Las dificultades al introducirse en un mundo desconocido e inexplorado como es el de quienes deciden cambiar su identidad sexual no fueron menores para Maite Lanata pese a las ganas de abarcar y aprender de ese universo. “Fue todo un trabajo. Lo que más me costó fue conocer el mundo trans. No conocía yo a ningún chico trans y entonces conocer y todo eso costó. La verdad es que me abrió un mundo diferente”, confiesa involucrada en el personaje de Juani desde la primera hora al punto de investigar sobre las cuestiones de género. “Para hacerlo me contacté con Familias Diversas (una ONG que promueve los derechos de todas las formas posibles de familia), vi muchos documentales, conocí a una pareja de chicas que tienen una hija. Básicamente quería entender bien el personaje”, asegura esta actriz que cortó su larga cabellera en cámara en la emotiva escena que transformaba su look para pasar a ser definitivamente Juan. “En la tevé por ahí hay escenas que son bastante fuertes y por ahí tenés que salir de eso. Me corté el pelo en cámara y eso sí creo que fue lo más difícil porque lo tenía muy largo, por la cola. Y me costó”, revela esta intérprete consagrada en la ficción producida por Underground y protagonizada por Carla Peterson, Nancy Dupláa, Luciano Castro y Juan Minujin.

Su rol en la miniserie El Jardín de Bronce

Tras la diaria 100 días para Enamorarse, Maite Lanata, se luce en la intrincada trama de El Jardín de Bronce, la miniserie producida por Pol-Ka para HBO Latinoamérica.

“Es la segunda temporada con Joaquín Furriel y Claudio Tolcachir, estuve en el último capítulo de la primera”, aclara. “No quiero espolear lo que pasa en la segunda temporada. Lo pueden ver por Flow o por Telecentro Play”, se ríe con fuerza. “Soy Moira la chica que se busca y que aparece en el último capítulo en realidad. Se cuenta cómo suceden esos días en que se la secuestra. Esta chica igual ya pasó tantos años afuera, en una isla, que tiene manías raras y genera cosas extrañas. Es un personaje que está bueno y es re fuerte también”.

"No descartaría enamorarme de una mujer"

“En mi generación se vive la sexualidad con más naturalidad. Al menos aquí en capital. No sé si en otras provincias sucede eso”, admite Maite Lanata de lo que en otras épocas era considerado un tema tabú. Relajada y sin prejuicios a la hora de expresar las distintas formas de amar o concebir la identidad sexual, esta actriz se ruboriza cuando se la indaga en su intimidad. “Mi sexualidad eh... tengo mis cosas privadas”, dispara de entrada y luego responde de modo sincero y sin rodeos. “Me gustan los hombres, pero no descartaría enamorarme de una mujer claro que sí”, dice sin tapujos.

Consustanciada con su personaje de Juana quién mutó a Juani y finalmente a Juan, esta joven artista de 18 años, comenzó a buscar las formas de ocultar sus senos, encorvó su postura y se dejó crecer el vello de las axilas, los brazos y las piernas. Así Maite se sumó a la moda llamada “sobaquember” que consiste en no depilarse. Más allá de una cuestión estética, lo que se pretende es reivindicar el derecho femenino a llevar una vida sin los sacrificios a los que las mujeres se someten para lucir una piel sin vellos.

“La moda está más allá. Me parece que lo que se pretende es reivindicar otras cosas y desterrar tantas exigencias que tiene la mujer, algo que el hombre está exento de todo eso”, indica con fuerza. “Lo que ocurría con Juani y Juan era otra cosa. Percibía que las cosas femeninas no se vinculan con ella: se sentía rara con sus pechos y su forma de ser entonces se fue acercando cada vez a la imagen de Juan que iba cobrando fuerza en sus sentimientos”. i

Con los pies en la tierra

Lejos de creerse las mieles del éxito y de subirse a un plafón más arriba, Maite disfruta su logro y saca provecho a la ocasión para aprender más del oficio que eligió desde que contaba muy pocos años. Sabe que el mote de “actriz del momento”, halaga su vanidad, pero no la condiciona ni genera en ella una carga más que la que asume como profesional idónea. “La chica del momento. No es un peso. La actriz del momento. Esos títulos. Creo que a todos les levanta algo del ego en algún sentido que te hagan notas y te digan que sos la actriz del momento. Te sube el ego. No más que eso. Es momentáneo”, señala Lanata con sabiduría. “Hay veces que hay que bajar y tener los pies en la tierra porque sino no va. Aprovechar bien el aquí y ahora. Totalmente. Trato de estar centrada lo más posible. Te levanta al ego, simplemente”, resume. “Lo mismo en los premios. Creo que no hay que tomarse nada demasiado en serio. Le doy importancia las nominaciones, no tanto al premio después. Las nominaciones sí porque creo que son bastante serias, al menos en los ACE (en relación a su nominación por Jazmín de invierno). Me parecen bastante serios y está bueno que se destaquen diversas áreas en cuanto lo que es el teatro y eso me parece bastante bueno”, sostiene.

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