Lucas Salinas, el productor del recital, concedió una extensa entrevista en la que confirmó que no habrá devolución por los tickets adquiridos para el fallido recital que terminó con serios incidentes, y en la que destrozó al músico. Todo lo que dijo, en esta nota.

Luego del escandaloso show fallido de Viejas Locas en Tucumán, que terminó con serios incidentes debido a que Cristian "Pity" Álvarez llegó 8 horas después de lo previsto y no tocó, Lucas Salinas, el productor del recital, aseguró que no podrá devolver el dinero de los tickets adquiridos.

“Es imposible devolverles las entradas porque el dinero se gastó, no puedo afrontar esa cifra. No me robé nada, estoy sacando de otras producciones para afrontar los gastos pendientes. Pero las entradas que se compraron en La Rockería no se pueden devolver; las de NorteTicket.com sí, porque son sólo unas 100 y no rindieron cuentas aún”, aseguró Salinas en una extensa entrevista concedida a Fabio Ladetto de La Gaceta de Tucumán.

El productor asegura que Álvarez no cumplió con su parte del acuerdo, lo responsabilizó por cómo se dio todo y contó todo acerca de su relación, de lo que hizo ese fatídico día y de la actitud actual del músico tras el recital que no fue.

A continuación, sus frases más destacadas:

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Lucas Salinas, productor del fallido y escandaloso show de Viejas Locas en Tucumán
Lucas Salinas, productor del fallido y escandaloso show de Viejas Locas en Tucumán

“Yo ya había organizado algunos shows de él, como el de Villa Luján hace dos años, que fue hermoso porque tocó como tres horas. Salió con retraso, pero era normal en él y supuestamente ahora no lo iba a hacer. La relación quedó muy bien, porque encontró en mí una persona que le transmite seguridad y confianza. Nos elegimos mutuamente, porque hay muchos productores que no quieren trabajar más con Cristian”.

“En ese tiempo, durante su rehabilitación, yo hablaba con una persona que estaba muy bien, fantástico. Me mostraba cómo tenía los cuadernos llenos de la puesta en escena, porque él diseñó las luces, las pantallas y todo. Estaba re entusiasmado con el regreso. Después de que salió y hasta ahora fue complicándose el trato. Al principio aseguraba que iba a estar mucho mejor, y en enero me dijo: “ya estoy grande para salir de esta situación, muero por la causa”.

“Siempre fui su coproductor, no fui su mánager ni le compré ninguna fecha. Quizás me hubiese convenido pautar un monto de dinero y listo, pero no fue así. Era 50% de la recaudación para cada uno. Su idea era que si metíamos más público del previsto, se llevaba más plata. Era a su favor”.

“Nunca firmamos un contrato, ni antes ni ahora. Todo fue de palabra y siempre hubo confianza en cumplir los acuerdos. Nunca pensé en cómo serían las cosas, hasta el día del show. Hay un vacío legal muy grande”.

“En diciembre me voy a su casa para concretar y poner el arreglo en una hoja. Ahí comienzan los problemas. No usamos teléfonos adentro de su casa porque todo el tiempo él piensa que hay drones a la vuelta, controlándolo. Su puerta tiene como 10 llaves. Si te movés de alguna forma piensa que entró algo y lo está filmando, es muy difícil el trato. Todo queda chico frente a él, no conozco a nadie como Pity. Nunca sabés cuánta plata tiene, sé que tiene mucho. No es ningún gil, administra su plata, tiene a sus abogados caros y constantemente está siguiendo las redes, aunque diga que no. Que haga estupideces no lo convierte en un tonto”.

“(El show) Costó unos $6 millones, con los honorarios de la banda incluidos, que son sesionistas. Sólo en la producción gasté unos $4 millones. Hay un montón de gastos que estoy afrontando que le correspondían pagar a Cristian y se borró. La gente que trabajaba para él me busca a mí, y yo los atiendo. Cuando me llamaban por teléfono el sábado, les contestaba que él estaba sentado en su casa, sin ganas de salir y que no le importaba de ellos, no pone la cara por nadie. Como yo les pagué, empezaron a responderme a mí. Este es un negocio que mete mucha gente, pero no quiero saber nada más con Cristian”.

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Vinimos en vuelo privado de madrugada porque Pity no quiso volar antes. Tenía cuatro pasajes emitidos para las 5 de la mañana del sábado en Aerolíneas Argentinas y a las 2 me suena el teléfono y era él que me dice que si no lo iba a buscar no tenía ganas de venir. Llegué a Buenos Aires a las 14 y a las 16.30 había un vuelo de Andes. Quería que le lleve dinero porque decía que Tucumán es muy peligroso, y así lo hice, y se lo entregué en mano. No me firmó ningún recibo. Yo le pagué todo lo que correspondía de su parte. Fue la segunda entrega de plata que le hice en efectivo, porque él no quiere ninguna transferencia bancaria. Cuando llego, me vuelve a plantear lo de las entradas, y era incomprobable lo que me reclamaba. Bajo y al rato se va la gente que estaba con Pity, porque la había echado acusándola de traición. Evidentemente tenía un día terrible. Subo y no me atiende la puerta hasta las 20, que me dice que sí viajábamos”.

“Lo del chárter fue tirar el último anzuelo para pescarlo. Me costó U$S 12.000, y mi gente tuvo que cambiar efectivo por dólares ese día por la tarde. Antes de las 22 estábamos por salir y decide bañarse; fueron tres horas más. Al salir se le rompe una gaseosa y se cambia las zapatillas. Todo era así. Tenía ganas de romperle la puerta a patadas. Cuando estaba saliendo hace la videollamada que se proyectó en el predio. En el aeropuerto se saca fotos son sus fans. Y en el avión me empezó a hablar cuando yo sólo quería dormir un rato, él no tenía conciencia de lo que estábamos haciendo. Al aterrizar me despiertan los pilotos a las 3.50; él estaba dormido, pero antes había desarmado toda la valija. Subimos a mi auto y en viaje al predio exige hablar con su equipo antes de salir. Desconfiaba de todos y creían que estaban acomodados conmigo para pagarle menos. Le ofrecí pagarle la diferencia de entradas que él calculase, si era una cantidad razonable, pero no sólo por pensar cuánta gente debería estar. Llegamos a las 4.10 y volvió a plantearme cosas, así que le di las llaves del auto y le dije que hasta ahí llegaba y que me desentendía de todo. Bajó y se fue al camarín, y cuando subió al escenario tenía malas intenciones: quería tirarle toda la bronca a la gente, hablar mal de su equipo, de su técnica y de su banda, decir que todos los traicionaron”.

“La banda estaba lista para tocar e incluso hizo el show entero el viernes para probar las luces increíbles y las proyecciones. La lista de temas era fabulosa, con todos sus éxitos, y empezaba con 'Me gustas mucho'. Eran 24 canciones, con todo lo que la gente quería escuchar. La gente de técnica quiere poner como prueba que todo lo suyo estaba listo y que Álvarez fue el que no quiso actuar. Nunca tuvo un equipo como el que iba a usar, costó más de $2 millones. Si salía al escenario con la lista de temas que había armado, la rompía. La banda es un bandón, son musicazos todos y Fernando Samalea no se iba a meter en este proyecto si no era serio. Me dio bronca no poder sacarlos al escenario, me llenó de impotencia”.

“Yo cumplí con todo, y él llegó y se prendió fuego solo cuando subió al escenario a tirar besitos y a cancherear, en vez de a tocar. Ya no entiendo por qué la gente le es refiel; si hubiese comenzado a tocar, todo se calmaba y el recital hubiese sido fabuloso. Me hubiese salvado. Debo estar un poco loco yo también para bancarle todo lo que le banqué. Le puse el pecho y me traicionó a mí y a toda la gente que trabaja conmigo. Me traicionaron quienes me dijeron que no lo podía hacer y él también. Ahora tengo millones de problemas, pero ya terminó y puedo descansar y dormir”.

“El problema fue de dinero, pero no por parte mía, le iba a pagar todo lo que correspondía. El tema fue que los aplaudidores que lo rodean le dijeron que íbamos a meter 10.000, 12.000 y hasta 15.000 personas. Hubiese sido buenísimo, pero la realidad es que cada vez que veíamos cuántas entradas se iban vendiendo, las cifras eran otras y él no me creía. Yo conocía lo que pasaba y nunca le mentí. La cosa está difícil y la gente no compra tantas anticipadas, pero se terminaron vendiendo más de 7.000 localidades en total. Para mí fue una locura de gente, con la situación económica que estamos viviendo. No podíamos meter más por la crisis que hay”.

“Me siento en paz. Para mí, este show fue un éxito en cuanto a mi organización, llevé a cabo lo que dije que iba a hacer, era imponente y hermoso verlo, pero no se lo pudo disfrutar porque el artista decidió que la gente no lo disfrute. La gente vio que Pity estaba ahí y sabe quién se burló. Sólo le importa él y ya no sé si es de mala gente o de que está desequilibrado. Hice todo lo que pude por respeto a la gente, lo contrario de Pity”.

“Ahora espero que Pity salga y hable. Es muy inteligente y estoy seguro de que va a decir algo, echarle la culpa a alguien o decir que el club no estaba habilitado, porque es muy manipulador con su público. Seguramente se va a viralizar esta noticia y quiero que me entiendan. Pity quiso hacer un show y lo hizo. Salió al escenario aunque no para tocar. Quería que lo aplaudieran, pero le salió mal. Puede ser digno todavía, y devolver la plata de las entradas”.

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