Una "road movie" adictiva, con grandes actuaciones, un gran guión y un director que demostró que, además de comedias chabacanas, puede hacer "cine de autor"

Peter Farrelly, uno de los hermanos responsables de hitos de la comedia americana como Tonto y Retonto (Dumb & Dumber, 1994) y Loco por Mary (There´s Something About Mary, 1998), después de décadas de hacer reír a carcajada limpia, se destapó ahora como un realizador capaz de hacer “cine de autor”. Y lo hace en compañía de dos intérpretes de lujo: Viggo Mortensen y Mahershala Alí.

Green Book es una película un tanto “adictiva”, a la que el espectador no puede dejar de ver, tanto por la magistrales actuaciones de los protagonistas, como por la trama, pensada a modo de “road movie”, en la que cada nueva parada es una aventura en sí misma.

En la trama, Tony Lip Vallelonga (Mortensen) es un patovica del Copacabana que se queda sin trabajo por un par de meses y decide aceptar la oferta de convertirse en el chofer (y ocasional asistente) de Donald Don Shirley (Alí), quizá una de las mentes más creativas del jazz internacional. El inconveniente radica es que la acción tiene lugar en 1962, época no muy favorable para los afroamericanos, de los que Shirley es parte, aunque se niegue a aceptarlo.

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De esta manera, Tony acepta, a regañadientes ya que no le cae del todo bien la gente de color, el encargo y lleva al pianista a través de un periplo por el sur de los Estados Unidos, donde no tardarán en encontrar problemas. Pero si bien este viaje no es nada cómodo, ambos vivirán experiencias que cambiarán sus vidas y transformarán una relación laboral en una de las amistades más significativas del mundo, tanto por su carácter interracial como por lo duradera de la misma.

Escrita por el propio hijo de Vallelonga, la película ahonda en el cambio que sufre el personaje de Mortensen, desde que sale de su casa, hasta que regresa, dos meses después, convertido en una mejor persona. Pero, a diferencia de las películas “aleccionadoras” en las que se busca que el espectador tenga “empatía” con el personaje de color, acá la cosa es radicalmente diferente, ya que mezcla de manera sabia, el drama con un humor muy sutil y exquisito.

Peter Farrelly, lejos de los delirios que dirigía junto a su hermano Bobby, se encamina acá hace un crecimiento profesional, al punto que podría decirse que es el tercer ocupante del automóvil en el que se desplazan los protagonistas. Su manejo de los tiempos y de la acción son correctísimos, y se nota su vasta experiencia tras la cámara; incluso en los momentos en los que su irreverencia se hace difícil de controlar.

Esta solvencia que demuestra el realizador lo que quizá haga parecer a Green Book una película más grande de lo que es, pero lo cierto es que, como se explica más arriba, el film es adictivo, y las dos horas y diez que dura se pasan volando entre música, ruta, risas y emociones.

Green Book: Una amistad sin fronteras (Green Book, Estados Unidos/2018). Dirección: Peter Farrelly. Elenco: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Linda Cardellini, Sebastian Maniscalco, Dimiter D. Marinov y P.J. Byrne. Guión: Nick Vallelonga, Brian Currie y Peter Farrelly. Fotografía: Sean Porter. Edición: Patrick J. Don Vito. Música: Kris Bowers. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 130 minutos. SAM 13 años.

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