El 22 de septiembre de 1992, Maradona firmó con Sevilla y volvió al fútbol profesional después de una sanción de FIFA de 15 meses por doping positivo. Lo mejor de su paso por el club andaluz.

Hace 30 años, el 22 de septiembre de 1992, Maradona volvió a ser completamente feliz después de 15 meses: firmó con el Sevilla FC tras estar más de un año parado por una sanción de FIFA, por un doping positivo (por cocaína) que tuvo el 17 de marzo de 1991 en un encuentro ante Bari, jugando para Napoli. El 1° de julio del año siguiente venció el castigo, pero las negociaciones fueron largas y por eso recién en el mes que se inicia la primavera en el hemisferio sur, llegó con casi 32 años al equipo español a cambio de 750 millones de pesetas. Su arribo se dio por pedido de Carlos Bilardo, quién era el entrenador del club.

“Presi, fichar a Maradona ahora es un regalo”, le aseguró "el Narigón" a Luis Cuervas, el mandamás de la institución. Así comenzó a gestarse la llegada del 10 al Sevilla. Incluso, el entrenador habría amenazado con renunciar si no lo traían. "Si no viene Diego, agarro mi valija y me vuelvo", se dice que llegó a decir. Conocía el interés de Diego de no seguir en Napoli y quería tenerlo sí o sí entre sus filas.

Maradona llegó a la ciudad de Sevilla el 10 de septiembre con su mujer Claudia y sus hijas. Fue recibido en el aeropuerto por muchos hinchas andaluces. Su llegada, como pasaba en todo el mundo, revolucionó la ciudad. No se hablaba de nada más que de él y su rostro con el escudo y colores de Sevilla se vendió en cualquier tipo de objeto. El club pasó de tener 26.000 socios a casi 40.000 en solo tres días. Pelusa venía de cerrar un ciclo muy exitoso con el Napoli y los hinchas soñaban con que lograse lo mismo en su club.

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“Lo primero que hicimos fue nombrarle capitán porque nadie podía imaginarse a Maradona sin el brazalete”, recordó alguna vez su excompañero Juan Martagón, parte de un buen plantel, entre el que se encontraba un joven Diego Simeone. Y el 10 debutó en un amistoso contra el Bayern Munich y disputó su primer partido oficial con el Sevilla ante el Athletic Club en San Mamés el 4 de octubre de 1992.

"En un principio no se notó que estuvo parado, porque en los entrenamientos mostró una fortaleza física muy buena. Es verdad que tenía entrenamientos especiales en gimnasios, con una carga física muy importante. Se preparó para la ocasión. Se lo notaba bien en las practicas después de un parón bastante largo. Pero su parte técnica obviamente que la mantenía intacta, porque la iba a tener de por vida", comentó su excompañero Rafa Paz en diálogo con Infobae.

En su primer partido de local en el que era su nuevo club, Maradona marcó su primer gol (de penal) en Sevilla y dejó un momento inolvidable: un hincha le tiró una pelota de papel desde la tribuna y él se puso a hacer varios jueguitos, mientras se dirigía a la esquina del campo a tirar un córner. Mientras que uno de sus mejores partidos fue contra el Real Madrid: bailó al Merengue a pura gambeta y pase de lujo en un duelo que terminó en victoria 2-0 de su equipo.

Una curiosidad es que con él a la cabeza, Sevilla realizó dos giras internacionales para amortizar su fichaje, una de ellas a Argentina a enfrentar a Boca. “Cuando llegamos a Buenos Aires a jugar contra Boca había gente colgada en las farolas y en Turquía no podíamos salir del aeropuerto”, recordó José Prieto, defensa de ese plantel. Y además, una vez se enojó con Bilardo por sacarlo en un partido contra Burgos: lanzó el brazalete de capitán, lo puteó y se retiró del estadio. El DT lo veía tocado en una rodilla.

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Por otra parte, Paz reveló de la etapa de Maradona en Sevilla que "le vi hacer jueguitos con una tapita de cerveza. Un día, destapó una cerveza y luego se puso a hacer jueguitos" y que "yo fui testigo de cuando éramos vecinos y se acercó a un vagabundo para regalarle dinero y comida. Una vez, bajó del auto para para preguntarle que le sucedía y qué le pasaba y asistió al vagabundo en todo lo que necesitaba".

En total, Diego disputó 29 partidos en Sevilla, en donde marcó 8 goles y dio 13 asistencias. Sus números no son malos, pero sí comparados a su figura, de hecho son de los más bajos de su carrera. Si bien no fue tan efectivo, mostró su talento de potrero. Fue de mayor a menor en su estadía en el club, que fue su última experiencia en Europa. Luego, iría a Newell's y después a Boca, donde terminaría su carrera. El equipo terminó séptimo en la Liga de España y no clasificó a ninguna competencia internacional. Por eso, en lo colectivo tampoco fue bueno, aunque el club saca pecho cada vez que puede que tuvo al 10.

Claramente Diego no logró mostrar la mejor versión de su carrera, pero sí la mejor posible para esa edad, después de un largo párate y todos los problemas físicos y de noche (un espía del club lo seguía) que tenía. Aseguró que "lo único que pienso es en dejar todo lo que tengo para el Sevilla" en su presentación y eso hizo. De hecho, se infiltró muchas veces para poder jugar. “Diego lo dio todo con nosotros. Fue un año precioso. Se entrenó para perder peso, pero recuerdo cómo sufría por sus tobillos, las entradas que le hacían. Quedamos séptimos, pero nos relanzamos internacionalmente”, aseguró Diego Rodríguez, otro ex compañero.

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