Entretanto, nadie se hace cargo de la situación ni de las consecuencias. "Los hinchas se autoconvocaron por las redes sociales, Boca institución no tiene nada que ver, es un delito de orden público y deberá actuar la Justicia con todo el peso de la ley, es el Estado el que debe resguardar la seguridad", expresó Moscariello en diálogo con Radio 10.
"Consideramos que no debíamos ser parte de ese festejo el año pasado. Creo que el Estado debe separar a los buenos de los malos, eso es así en cualquier parte del mundo", recordó Moscariello, quien argumentó que abrir la cancha de Boca para un festejo así le hubiera significado al club entre 800 mil y 900 mil pesos.
Por su parte, Montenegro reconoció en Radio La Red que "el día anterior (por el miércoles) hubo reuniones en conjunto con la Policía Federal para coordinar el operativo", aunque lo cierto es que al día de los hechos, él se encontraba jugando un "picado" en La Bombonera, tal como lo hizo saber a través de la red social Twitter:
"Como todos los días, desde las 7 estoy en la oficina. A las 5 de la tarde vino mi hijo para pasear un rato e ir a la cancha... Fue un tuit desafortunado, estoy totalmente de acuerdo. Eso no quiere decir que estuviera incumpliendo mi función", se defendió el funcionario de la Ciudad al ser consultado por el tema.
En cuanto al rol de la Policía Metropolitana, aseguró que estuvo "a dos cuadras" del lugar de los hechos y que después realizó tareas de acompañamiento en la desconcentración, al tiempo en que evitó polemizar con el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien se había referido de forma irónica al accionar de la fuerza porteña: "Bien, gracias...".
Al igual que los dirigentes xeneizes, Montenegro desligó a Boca de toda responsabilidad: "Boca no, para nada; al contrario, lo desalentaba permanentemente. El club no participaba de esto". Y explicó: "El nivel de agresión que hubo ahí pudo darse en cualquier lugar. Fueron a eso, a destrozar, a romper, a saquear y agredir a la Policía".
El ministro deslizó que la Ciudad colaborará con los comerciantes damnificados, lo cual significaría que los destrozos serán pagados por los contribuyentes.
Por su parte, el secretario general del club de la Ribera, César Martucci, se quejó de las críticas y dijo que se está poniendo "una carga muy pesada" sobre el club, y le restó importancia al partido que disputaron funcionarios porteños en la cancha: "No tiene nada que ver una cosa con la otra. Los hechos de violencia hubieran sucedido igual, por más que los funcionarios estuvieran en la cancha o en otro lado".
Luego, sí, deslizó una pequeña autocrítica: "Yo le admito alguna cuota de ingenuidad de parte de nuestra... eran hinchas de Boca y nosotros somos Boca. Nadie tuvo la capacidad de anticipar lo que sucedió".
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