La confirmación del partido desempate entre
Vélez y Boca, para determinar la clasificación a la zona de grupos de la Copa Libertadores 2015,
quedó postergada para el jueves, en medio de una polémica acalorada entre dirigentes de ambos clubes quienes mantuvieron su postura. Por el lado de los de Liniers, el presidente Raúl Gámez mantuvo la posición expuesta hasta el momento.
"Tenemos la razón y el partido no debe jugarse, porque hay una mala interpretación del reglamento", remarcó. Por el de Boca, tampoco hay dudas, pero en el sentido contrario. "Se va a jugar como ya había sido aprobado en su momento, no demos más vueltas", sentenció Juan Carlos Crespi.
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