La noticia sorprendió a muchos hinchas porque Herrera es internacional recién desde enero y todavía no dirigió en Copa Libertadores. Pero para nada sucedió lo mismo al interior de ambos clubes, que habrían acordado su designación por encima de las preferencias de la Conmebol.
Guillermo Marconi, titular del SADRA, confirmó públicamente esta teoría. Dijo que la Confederación prefería a Néstor Pitana, pero que en cambio pero "primó el acuerdo entre Boca y River a nivel dirigencial". El pacto, según su testimonio, había quedado claro desde que el referí linqueño había perdido el sorteo con Loustau para dirigir el Superclásico por el torneo local.
River descartó a Ceballos y Boca recordó el Pitanazo para descartar al misionero, aseguró Marconi, quien se mostró en desacuerdo con que los dirigentes tomen este tipo de decisiones. "Esto motivó también algún efecto colateral. A partir del próximo campeonato los Superclásicos serán arbitrados por extranjeros", deslizó en declaraciones a TyC Sports.
Sin embargo, por el mismo canal Miguel Scime dio una versión muy diferente de los hechos. Dijo sin dejar lugar a dudas que fue "una decisión de la Conmebol; ellos tienen un equipo de instructores y consideraron que Darío estaba en condiciones óptimas".
El director de arbitraje de AFA intentó de esta manea despejar de suspicacias la designación: "Los presidentes de Boca y de River lo han tomado con el mayor respeto. No los escuché objetar nada".
Otras versiones indican que Diego Ceballos había salido beneficiado en el sorteo para el primer partido, pero que lo bajaron desde la Conmebol y por eso dirigió Delfino. Y también que River veía con buenos ojos al propio Delfino y a Pitana, contra la preferencia de Boca por Ceballos.
Finalmente fue Herrera, de 30 años, nacido en Neuquén pero criado en la ciudad bonaerense de Lincoln. Allí descansa por estas horas. Aislado, abstrayéndose de un protagonismo indeseado.
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