‘No voy a seguir en Boca. Me siento vacío”, dijo entonces Román después de la caída en la final de la Copa Libertadores de América contra el Corinthians, 2 a 0, en el estadio Pacaembú.
En el “banderazo” de la Bombonera estuvo el ex presidente de Boca Jorge Amor Ameal, protagonista central de esta historia: renovar en su momento el contrato de Riquelme le valió el enojo y la renuncia del entonces tesorero, Daniel Angelici, quien lo terminó derrotando en las elecciones para presidente del año pasado.
El componente político de la disputa, más allá de la presencia de Ameal, no estuvo al margen en la convocatoria realizada esta tarde por los hinchas de Boca en todo el país:
los insultos a Angelici y a Falcioni revelaron la conclusión a la que llegaron.
El presidente y el técnico fueron (son) considerados responsables de la salida del crack, con quien ambos están lejos de mantener una relación fluida. En la pelea subyacen cuestiones de poder o de vestuario de las que los hinchas no permanecen ajenos, aunque en su reclamo lo que predominó fue la pasión, la idolatría.
"Román, no estamos preparados para separarnos”, dominó la escena una bandera en la Bombonera. La presión de los hinchas obligó a los dirigentes a abrir las puertas del estadio, y en el hall mismo de la sede siguieron los cantitos pidiendo por Riquelme.
De todos modos, desde el entorno del jugador advierten que la decisión de abandonar el club ya está tomada (del mismo modo que, al menos por ahora, Falcioni seguirá como DT de Boca), y lo que en las últimas horas se multiplican son las opciones para su futuro.
A la ilusión manifiesta del Flamengo (Brasil), el Villarreal (España), Tigre y Argentinos, se sumó la del flamante DT de Rosario Central, Miguel Angel Russo, quien buscará convencerlo de que se sume a su equipo: su argumento más firme es la buena relación que construyeron cuando coincidieron en Boca.
De concretarse esta última opción, Riquelme daría otro paso para diferenciarse de Diego Maradona, el otro gran ídolo de la historia de Boca, que vistió la casaca de Newell‘s Old Boys en los meses previos al Mundial de Estados Unidos de 1994.
La relación entre ambos, en algún momento de amistad, se rompió definitivamente cuando Riquelme renunció al seleccionado al asumir Maradona como DT, en reemplazo de Alfio Basile. "Los códigos del entrenador no son los míos”, disparó Riquelme en esos días.
Boca Juniors seguirá -en tanto- su camino paralelo que -según versiones- finalizará en diciembre o tal vez antes con otro ídolo en el banco de suplentes como DT: Martín Palermo.
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