En el arranque de la semana superclásica, el técnico xeneize empezó a imaginar el partido y en el trabajo hizo hincapié en la táctica para contrarrestar el poderío ofensivo del rival. Igual, piensa atacar con tres.
Obsesivo de la táctica y los mínimos detalles que pueden definir un partido, Rodolfo Arruabarrena empezó a imaginar en su cabeza el Superclásico del domingo en el Monumental al que llega, de acuerdo a la actualidad futbolística de uno y otro, como punto.

Y por eso, sin perder el tiempo, diagramó una primera jornada de semana bien intensa en la que se le dio hincapié a las cuestiones tácticas. Y dentro de este contexto la forma de defender fue el ítem al que más tiempo le dedicó.

De todas maneras, esto no quiere decir que el "Vasco" va a ir al Monumental con una cautelosa o pensando en que el empate puede ser un buen negocio. Simplemente el entrenador xeneize, que estará frente a su primera experiencia superclásica como cabeza de grupo, maneja una estrategia en la que será clave mantener el orden defensivo.

Por eso ayer, durante una hora y en la cancha principal del predio de Casa Amarilla, paró a la defensa titular, Leandro Marín, Mariano Echeverría, Lisandro Magallán y Nicolás Colazo, con los tres mediocampistas, César Meli, Cristian Erbes y Gonzalo Castellani (se paró en lugar de Fernando Gago quien con una fatiga trabajó de manera diferenciada) delante y los siete se pararon de la mitad de cancha hacia atrás para controlar a nueve rivales que no sólo los superaban en número sino que también trataban de desbordar por los dos costados y desarmar el sistema defensivo entrando también por el callejón medio.

El Vasco cree que River va a atacar con mucha gente, incluso con los dos laterales a la vez, y por eso entiende que será fundamental mantener firme la estructura defensiva y no perder en ningún momento la concentración.

Claro que también hay otra parte del plan. La que agrupa la táctica de ataque. Y esa también, fue ensayada en la mañana de martes a puertas cerradas. En este aspecto, el técnico paró a tres hombres, dos bien abiertos y un por el centro, y los dejó mano a mano con otros tres defensores, también imaginando el esquema millonario.

Los actores, Juan Manuel Martínez (Andrés Chávez también acusó una sobrecarga y trabajó aparte), Jonathan Calleri y Federico Carrizo, no dejaban su posición en ningún momento, exigiendo a que el contrincante mantenga la línea de tres y esperaba los pelotazos cruzados para sorprender.

Boca puso primera en la semana del Superclásico. Y, más allá de la chapa de "punto" que le adosan en la previa, confía en sus armas.

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