El presidente de Lanús,
Nicolás Russo, reapareció en Viamonte después de cuatro años y como si el tiempo no hubiese pasado. Enseguida se autoproclamó y lo señalaron como
el candidato de la unidad. El partido de la selección argentina en
Córdoba fue el escenario de mucho más que una fecha de Eliminatorias.
Tapia y Russo se dejaron fotografiar en el lobby del hotel de la delegación y hablaron casi en simultáneo con radios nacionales sobre los ejes que debe transitar la política de AFA: sin Tinelli, con menos carga estatal y con un futuro presidente de consenso.
Armando Pérez quedó en el camino de las elecciones anteriores. No consiguió los avales y finalmente no fue candidato. Al confirmarse que se desarrollarían en 2016 retomó su armado y
asegura contar con los avales. A diferencia del resto, él asume que la posibilidad de que los clubes puedan organizarse bajo un gerenciamiento o una figura distinta a la de las asociaciones civiles, que encuentra antiguas para un fútbol tan profesional.
El presidente Macri ve en él un dirigente con capacidad asimilable a la de Tinelli.
Hoy, el único que tiene juego propio es Tapia. Russo, jugando solo, pierde muchos votos que se quedarían en el hombre del Ascenso.
Tinelli no puede jugar solo, sin alianzas. Su figura, quedó demostrado, ya no le alcanza en un terreno en que mayoritariamente lo desprecian por no participar de las reuniones de Comité Ejecutivo.
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