Es el Ángel de la guarda de la Selección Argentina. La revancha que esperaba desde Brasil 2014, cuando una lesión lo dejó afuera. Di María llegó con lo justo a esta final con Francia, se bancó ser titular y no solo es una de las figuras en Lusail, sino que anotó un golazo para que la Scaloneta camine hacia el título.
A los 36 minutos del primer tiempo, el rosarino llegó al área y enfrentó a Hugo Lloris para ponerle el broche de oro a una contra letal del seleccionado albiceleste, que con cinco toques condenó a los galos.
Di María había sido el gestor del penal con el que Lionel Messi abrió la cuenta, es clave por las bandas en el ataque y corona su gran partido con el segundo tanto.
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