El Granate, a un punto de la cima, tiene recambio para pelear en dos frentes. Independiente, a dos, viene pidiendo pista a fuerza de triunfos. Las claves para el tramo final del torneo.
El campeonato de Primera División inicia su recorrido final y detrás de un River sólido, por momentos lujoso y con la chapa todavía reluciente de su coronación en el certamen pasado, desde hace algunas fechas asoman dos equipos que pretenden discutirle el trono: Lanús e Independiente.
Con su victoria sobre Defensa y Justicia, en calidad de visitante, el equipo de Guillermo Barros Schelotto se colocó a un punto de River y además se llevó una gratificante certeza: tiene material suficiente para pelear en los dos frentes, habida cuenta de su simultánea actividad en la Copa Sudamericana (el martes pasado cayó ante Cerro Porteño y espera la revancha en casa para definir su pase a cuartos).
En tiempos en los que el trajinar del calendario comienza a repercutir con fuerza en las piernas de los jugadores, Lanús sacó dos goles de ventaja en los primeros 17 minutos de acción en Florencio Varela. Un lujo que muy pocos equipos se pueden dar.
En su triunfo ante San Lorenzo, también fuera de casa, Independiente confirmó una muy buena campaña de la mano de Jorge Almirón, cuyo desembarco en Avellaneda planteó numerosos interrogantes al principio, y en sus oídos retumbaron críticas ante los primeros reveses del equipo.
Más allá de que terminó apretado al final, Independiente dio otro paso rumbo a la consolidación de su funcionamiento colectivo. Nuevamente, como en la mayoría de sus encuentros anteriores, generó varias situaciones de gol, pero esta vez además le adosó un buen funcionamiento defensivo. En su temporada de regreso al fútbol grande, el Rojo se ubica en los primeros tres lugares de la tabla después de 13 fechas. Nada mal. ¿Le dará la nafta para ir por el premio grande?
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