Vecchio comenzó su tarea en "Ñuls" en 1984 y se mantenía en funciones en el complejo que el club posee en Malvinas. A Messi lo dirigió en una división que es recordada como "la máquina del 87" que arrasó con los campeonatos de esa categoría en 2002 y 2003, y que tenía a "La Pulga" como máxima figura.
Y contó una anécdota pintoresca sobre el mejor jugador del mundo: "Una vez recibió la pelota de su propio arquero, empezó a eliminar rivales y, cuando superó al arquero rival, éste se golpea con su pierna y Lionel, en lugar de convertir, paró la pelota y le pidió al árbitro que lo atendiera".
"Me acuerdo de que en uno de sus últimos partidos en Newell's estaba enfermo, pero igual vino y lo dejamos en el banco. Como íbamos perdiendo 1-0, lo llamé y le pregunté si estaba para jugar, me respondió que sí y le dije 'entrá y ganame el partido' y así lo hizo convirtiendo un gol y dando una asistencia magnífica".
El cuerpo de Vecchio fue velado en la casa funeraria Bassi, y será inhumado este mediodía en un cementerio local.
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