Prueba de ello es que contando superclásicos oficiales, ya sea por torneos locales como por Libertadores, Riquelme disputó un total de 19, ganando 9, empatando y 7 perdiendo sólo 3. Con el agregado de que las escasas caídas fueron todas en el Monumental, por lo que se mantiene invicto "en el jardín de su casa", como alguna vez bautizó a la Bombonera, donde jugó 8 veces, con 6 triunfos y 2 empates.
Repasar la historia de Román y el clásico es como reiterarse en repetidas alegrías boquenses, pero vale ubicarse, más que nada, en esa imbatibilidad de local, para entender lo que puede significar su presencia en el choque de este domingo, donde podría jugar el último superclásico de su carrera, ya que la dirigencia no está convencida de renovarle después de junio.
Tras jugar sus tres primeros choques en el Monumental, el Diez tuvo su estreno en la Bombonera en el Clausura'99, con triunfo 2 a 1, con participación en el primer gol, tras un tiro libre que ejecutó desde la izquierda y terminó en una atropellada de Bermúdez a la red.
Otro tiro libre suyo, derivó en el gol de Guillermo Barros Schelotto, en el 1 a 1 del Clausura 2000. Año de gran rendimiento de Román, sobre todo en los choques de Cuartos ante River en la Copa, marcando un golazo de tiro libre en la derrota 2 a 1 en el Monumental, y marcando de penal en el 3 a 0 de local, el día del famoso caño al colombiano Yepes.
En el Clausura 2001, casi con carbónico, Boca volvió a ganar de local 3 a 0, y el Diez marcó de rebote de un penal que le atajó Costanzo, estrenando el famoso festejo del Topo Gigio.
Tras su paso por el fútbol español, Riquelme jugó su primer clásico en la Bombonera, con un gran rendimiento, pero igualando 1 a 1.
Al año siguiente, en el Clausura 2008, Boca vuelve a ganar 1 a 0 de local, con un cabezazo de Battaglia, tras un corner de Riquelme manejado con maestría, llamando a Palacio para que se ubique cerca suyo y distrayendo dos marcas rivales.
De allí, al Clausura 2010, para la victoria 2-0, con doblete del chileno Gary Medel, con el agregado que en el primer tanto, un tiro libre rasante suyo fue la razón para el toque a la red.
Y el último, un clásico especial, el del Clausura 2011, con triunfo 2 a 0, justo en el torneo que marcó el descenso de River a la B Nacional.