Los dos necesitan un envión anímico que les permita sostener sus sueños. Boca apunta a cortar su mala racha y potenciarse para la Copa. River quiere recibirse de candidato y hundir a su rival en el abismo.
Aunque el Superclásico significa siempre la cita máxima del fútbol argentino, esta vez, como pocas, entrega un valor agregado que tiene que ver con el momento de los dos, no muy bueno desde lo futbolístico y con más dudas que certezas, generando una sensación de incógnita en cuanto al resultado que desafía hasta a los mayores expertos. Y esa suma de condimentos, precisamente, alimentada por el morbo de lo que sucederá en cuanto a la suerte del que quede mal parado luego del domingo, hace que este Boca-River sea especial, de características únicas, como para que nuevamente eclipse lo que ocurra con el resto de la fecha.
La tabla lo avala
En el torneo Final, está claro y así lo marca la tabla, River ha dado muestras de que está mejor, respondiendo al mandato histórico de ser protagonista. Y si bien todavía no ha alcanzado esa cuota extra que lo termine de definir como candidato, está ahí, prendido, dando pelea e intentando pegar ese salto de calidad que deje atrás todas las dudas. Por este motivo, el superclásico asoma para el Millonario como el momento justo, la instancia ideal para conseguir el golpe anímico que lo meta decididamente en la conversación por el título.
Argumentos no le faltan y los mismos marcan diferencias sobre su rival. Está más seguro atrás, tiene más juego en el medio y es más picante en ataque. Pero le ha costado en casi todos los partidos establecer diferencias con sus adversarios, cayendo en distracciones que terminaron siendo fatales.
La contracara Boca, por su parte, desorienta por su flojo rendimiento en el torneo local, asombra por la racha de partidos sin ganar y agrega incertidumbre en cada presentación, por esa oscilación como equipo donde pasa de jugarle de igual a igual a un candidato como Lanús a perder de manera poco creíble, y hasta vergonzosa, con otros que están por descender.
El equipo de Carlos Bianchi tiene graves problemas defensivos, no tiene juego en el medio -menos aún cuando no está Riquelme- y arriba le falta decisión, cambio de ritmo, contundencia. Depende mucho de la pelota parada, del pelotazo, y poco de la generación de un fútbol claro.
A su favor cuenta con el envión anímico que significó el triunfo ante Corinthians, el hecho de jugar en la Bombonera y el compromiso con una hinchada que ha dejado en claro que es "el partido a ganar".
Perder con River, sumar la racha más negativa de su historia y hasta la chance de quedar último, son situaciones límites que pueden potenciar al equipo, tal como pasó ante los brasileños.
Por todo esto, es evidente que los dos se juegan muchísimo en noventa minutos, donde no cabe la palabra derrota y el empate asoma como un negocio poco redituable.
SUPERCLAVES
1 River está mejor en el torneo Final, con mejores rendimientos incluso como visitante. Así lo demuestra la tabla, donde pelea el título con Newell's y Lanús.
2 Boca viene golpeado en el orden local, con diez fechas sin ganar, la peor racha de su historia, junto a la de 1957.
3 El triunfo ante Corinthians, por los octavos de final de la Copa Libertadores, puede potenciar al xeneize para el clásico. Es un partido que no puede ni empatar.
4 La igualdad del último fin de semana en el Monumental ante Quilmes golpeó duro en los de Nuñez. Saben que este es el momento de dar el salto y condenar a su rival.
5 El equipo de Ramón Díaz saca chapa por el verano, donde de los tres clásicos, ganó dos y empató uno. Quiere imponer esa paternidad en lo que va de 2013.
6 El Xeneize sabe que La Bombonera pesa. Allí suma 7 sin perder ante River, con 4 triunfos y 3 empates. Se siente padre oficial.
7 En lo futbolístico, River da mayor sensación de equipo, por juego y contundencia. Boca sufre atrás y no genera arriba.
8 La historia oficial viene pareja en los tres partidos recientes. Ganaron de local y empataron el último, 2 a 2, en Nuñez.
9 Boca sólo ganó un partido en el torneo, en la primera fecha, ante Quilmes, de local. Después, en la Bombonera, empató 3 y perdió 1.
10 River ganó 6 partidos, 3 de local y 3 de visitante. Sus dos derrotas fueron saliendo del Monumental, ante San Lorenzo y Newell's.
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